Por: Alejandro Castañeda
Mail: afcastab@gmail.com
Periodista y critico de cine
Por fin el gobierno se animó a nombrar en el ministerio de Transporte a María Belén Cardazs, directora nacional de Movilidad en Bicicleta. Ya venía trabajando de eso en la gestión de Rodríguez Larreta. Pero ahora, esta arquitecta donosa y andariega, con 29 años bien viajados, se pondrá al hombro todas las bicis país. Las fotos nos dicen que tiene silueta rutera. Las mujeres siempre supieron pedalearla y está bueno que en medio del tránsito bravío, las bicisendas nacionales nos traigan una muchacha de buen pasar y buen estar que devuelve protagonismo y reconocimiento a un vehículo que invoca libertad y aire fresco. Es el único capaz de llevar como carga diez veces su peso. No hay ninguno igual. Su fuerza esta tan bien distribuida que el macrismo ha querido copiar su manera más barata y rendidora de poder ir avanzando. Y le ha robado lo del timbre, el inflador y el frenazo como estilo de vida. La bici tiene ventajas extras que los tiempos actuales saben valorar: es menos robable, porque la reventa no funciona tanto; sus pedaleadas invitan a contemplar el paisaje ciudadano a baja velocidad, con el manubrio alerta y el cambio bien elegido; y como está lejos de los manotazos de la calculadora del ministro Aranguren, sigue siendo el rodado más económico, más servicial y menos exigente. Encima, ofrece su silencio y su calma entre la furia que se disputan las pocas calles acogedoras que van quedando. María Belén, que para eso tiene nombre de milagro, viene a administrar los pedaleos y frenazos, de un gobierno que disfruta mucho del retroceso y la bajada. Sorteará curvas y enseñará a esquivar pozos y a no adelantarse por la derecha, todo un manual de subsistencia que obligará a revisar el catecismo de Durán Barba, presente en el portaequipaje de todo ministro.
Es otro aporte de la ciudad de Buenos Aires para todo el país. Porque los gobiernos creen que su patria chica es la única que vale la pena. Alguna vez nos trataron de convencer que los patagónicos eran los únicos preparados para gobernar y repartir fondos. Y al final nos terminaron haciendo la bicicleta sus pingüinos de buena billetera y mal carácter. Ahora nos quieren hacer creer que solo los porteños sirven. Y con esta directora nacional que anduvo bicicleteando por el micro centro, el gobierno de los globos revalida la idea de darle supremacía al arraigo.
María Belén fue llamada para tratar de acomodar el mapeo de un ministerio al que le sobra freno y le falta sprint. Por suerte la bici se adapta a todo y se mantiene invariable, a despecho de cualquier modelo. No necesita reciclajes ni readaptaciones, está allí, inmutable y eterna, como las mejores cosas, un transporte que fue siempre así y que ahora, por fin, al poner en el asiento a una linda directora, podrá recuperar algo de esa coquetería femenina que el trajín ciudadano ha perdido entre tantos arrebatos.
La bici necesita expandirse y esta designación le viene a sumar sonrisas al superpoblado staff de unos señorones que acreditan más nombramientos que realizaciones. En el concurrido escalafón municipal, lo de una funcionaria en bicicleta hará escuela. La burocracia siempre supo inspirarse en sí misma para seguir andando. ¿No hará falta un jefe de Caminatas, que sepa dar, en estas ciudades sin paseos, clases de trancos y escapadas? Porque en estos días, andar se ha hecho problemático. Y el ministro Dietrich, como buen Pro, ha ido también de menor a mayor, para no desentonar con un gobierno que a la hora de gestionar está más cerca del piñón fijo que del cambio de ritmo. Entre cadenas y frenazos, María Belén sale a la calle. El organigrama oficial recibió con los brazos abiertos la llegada de esta linda arquitecta en bicicleta que más de uno quisiera tenerla en el caño. Antes, cuando las chicas usaban polleras, la bici era una esperanza para la mirada. Y en mi pueblo los de media carrera invitaban a lanzarse tras alguna ciclista retrasada que quedaba a merced del pelotón de curiosos. Como entonces ellas no mostraban casi nada, aquellos ojos adolescentes negociaban entre la pedalera y la brisa en busca de alguna sorpresa.
La bici nacional tiene el valor agregado y simbólico del inflador y el guardacadena. El gobierno quiere mejorar un poco su falta de rodaje haciendo los cambios necesarios ante las trepadas que se vienen. Sueña que a este país, tan diverso y tan aquietado, la bicicleta logre ponerlo en marcha. En sus dos ruedas y con nueva directora, tratará de recuperar su lugar en unas calles que alguna vez invitaron al paseo y hoy invitan a la fuga. María Belén ya organiza su despacho ¿Se viene una jefatura de triciclos? Liquidó su chofer, para dar ejemplo. Y es la autoridad nacional de una oficina que desde el vamos incita a la escapada. Su designación va un poco más lejos con esto del cupo. Exige que ellas, que una vez nos trajeron a la vida en otro transporte, también se hagan cargo de llevarnos ahora por todos los caminos.
El gobierno quiere mejorar su falta de rodaje haciendo los cambios necesarios ante las trepadas que se vienen. Sueña que a este país, diverso y aquietado, las bicis logren ponerlo en marcha
A las bicis, los ideólogos del macrismo le han robado lo del timbre y el frenazo. Y le han dado valor agregado al inflador y a la cadena
SUSCRIBITE a esta promo especial