Semanas atrás, la programación del Teatro Nacional Cervantes sumó en su cartelera “Eva Perón”, obra del fallecido Raúl Damonte Botana, Copi, en la que el rol de la emblemática figura lo interpreta un actor, en este caso, el chileno Benjamín Vicuña.
Las expectativas por el estreno, y las críticas después, tiñeron de polémica el espectáculo. De hecho, a días de su debut en la cartelera porteña, fue el secretario Gremial de la CGT, Pablo Moyano, quien alzó la voz repudiando el show diciendo que “hiere la fibra más íntima de cada alma peronista”.
“Hoy se exhibe esa bajeza en el Teatro Cervantes, una muestra de una imagen irreal creada por el ya muerto Raúl Damonte Botana. Esa Eva de Copi se acerca mucho más a la que describieron quienes escribieron sin vergüenza alguna vez ‘Viva el cáncer’, como si ese enemigo imbatible pudiese derrotar el legado inacabable de quien dio por los humildes lo más sublime: su vida”, había recriminado Moyano.
Este fin de semana, fue Julio Bárbaro quien fue a ver el espectáculo en cuestión. Y ayer, en diálogo con Angel de Brito para “Los Angeles de la Mañana” dio su opinión sobre “Eva Perón”.
“Yo tengo claro una cosa. Cuando Copi hizo la obra (1969), era militante peronista, llenábamos botellas de alquitrán, las tapábamos y se las tirábamos al Hospital Francés y a la Embajada de Francia. Así empezamos con este buen muchacho. Copi es un provocador, pero si a la obra se le saca el nombre Evita, es de una pobreza…”, tiró, de entrada, el padre de Carmela, panelista del envío de El Trece.
Bárbaro contó, además, que tras ver la pieza charló unos minutos con Vicuña. “Le dije que, como actores, le ponen pasión a un texto que no tiene peso, existencia ni entidad”, reveló y agregó: “Los actores son muy buenos, el texto es patético. La provocación sin talento, es infantil. La provocación es buena si además está acompañada por un vuelo... ”.
Lo más sorprendente fue la respuesta, que, según contó Bárbaro, le habría dado el chileno. “Vicuña me dijo que estaba de acuerdo”. Una declaración que Nancy Pazos no le dejó pasar. Así, consultado por ella sobre por qué el actor aceptaría interpretar un rol o una obra con la que no está cómodo, Bárbaro analizó: “Él hace la obra porque un artista hace la obra que le toque, y eso es la amplitud. No hace la obra que le gusta. Hay algunos actores que hacen de sí mismos, no es el caso de Vicuña. Él es capaz”.
Lejos de mermar en su crítica, el peronista fue más allá: “Le pone el nombre Evita para llamar la atención, pero de Evita no pone nada. Si en lugar de Evita se llamaba ‘Mi tía, la gorda’, no la ve ni la tía gorda. El texto es malo, es pobre. Es una provocación excesiva y patética. Julio Cortázar era antiperonista y vivía en París, pero tenía talento para tirar para arriba. En este muchacho Copi, en el dibujo hay talento, pero para mí la dramaturgia está ausente sin aviso”.
“Le pone el nombre Evita para llamar la atención, pero de Evita no pone nada. Si en lugar de Evita se llamaba ‘Mi tía, la gorda’, no la ve ni la tía gorda”
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