Un profundo pesar causó el fallecimiento, a los 87 años, de Alicia Armengol, caracterizada vecina de esta ciudad, dedicada por entero a su familia, que supo combinar su compromiso y entrega hacia los suyos con una vida social nutrida de numerosas amistades.
Nacida el 16 de julio de 1930 en la capital federal, donde transcurrió su infancia y adolescencia, desde recién casada echó raíces en la Región, radicándose primero en Berisso y luego en La Plata, donde se quedó para siempre.
Fue la hija mayor del reconocido abogado Manuel Armengol y de Eufemia Defferrari; tuvo tres hermanos: Claudio, María Matilde y Cristina.
Durante sus años de residencia porteña estudió inglés y practicó remo en el tradicional club de El Tigre La Marina. Su familia materna poseía una fracción de campo en Fulton, partido de Tandil, y desde chica disfrutó del paisaje agreste que ofrecen los escenarios rurales, los que solía visitar incluso ya en la vida adulta.
El 29 de septiembre de 1955 se casó con Isidro López, ingeniero a quien YPF lo convocó para que integre el cuerpo de profesionales de la destilería. Fue así que la pareja se mudó al Barrio Obrero de Berisso, donde nacieron los dos primeros hijos del matrimonio, que en total tuvo seis: María Fernanda (bióloga), Mariano (fallecido), Bernardo (ingeniero), María José (profesora de Educación Física), Martín (administrador de empresas y actual decano de la facultad de Ciencias Económicas de la UNLP), y Sebastián (arquitecto).
Entre finales de los años 50 y los 60, su marido fue trasladado en dos oportunidades, por trabajo, a Francia. Y ella, incondicional compañera, acompañó a su esposo a la vez que aprovechó la oportunidad de ambas estadías para estudiar la lengua y la literatura francesas. Tras esos prolongados viajes, los López Armengol se afincaron definitivamente en nuestra ciudad, en una propiedad cercana al Bosque.
Mujer de fe, junto a su marido fue colaboradora salesiana, lo que le permitió volcar sus creencias religiosas y su experiencia matrimonial en la preparación de jóvenes que estaban a punto de casarse en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.
Amante de los espacios naturales, en la década del 80 la familia adquirió una casaquinta en Villa Castells -Gonnet- y en ese, su segundo hogar, pasó inolvidables momentos junto a los suyos.
Refinada, de inmejorable carácter, cálida y excelente amiga, cosechó relaciones estrechas y duraderas en todo ámbito que frecuentó, fundamentalmente en el Club Universitario, donde era socia e integró, durante años, la subcomisión de Damas.
Tuvo doce nietos y cuatro bisnietos.
Fue una ferviente hincha de Estudiantes de La Plata.
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