La Cámara Federal porteña volvió ayer a rechazar el otorgamiento de la prisión domiciliaria al empresario kirchnerista Lázaro Báez, que lleva 16 meses detenido en el penal de máxima seguridad de Ezeiza y tuvo dos internaciones clínicas.
Los camaristas Martín Irurzun y Eduardo Farah avalaron la decisión del juez federal Sebastián Casanello de rechazar el tercer pedido de Báez para pasar a un sistema de detención domiciliaria basándose en razones de salud, dado que Báez padece de arritmia cardíaca.
Báez, preso desde abril de 2016, se encuentra detenido en un módulo de la Unidad I del Servicio Penitenciario Federal y concurre periódicamente y por sus medios a los consultorios externos del Hospital Penitenciario Central I para tratar sus patologías.
Los abogados de Báez habían reclamado la prisión domiciliaria luego de que su defendido tuviera que ser traslado en junio, por segunda vez, al sanatorio Los Arcos para que le realizaran estudios médicos. “Para el Cuerpo Médico Forense, la internación de junio no modificó las anteriores conclusiones, las que, en síntesis, autorizaban a su alojamiento en el lugar de detención, cumpliendo con los controles periódicos”, indicaron en el Tribunal.
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