Entendemos por adicción aquella dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o para el equilibrio psíquico del sujeto, así como la afición extrema a alguien o algo. La adicción al sexo tiende por norma general a practicar sexo apremiante.
Según explica el doctor Vicente Alcántara Aceituno, psicólogo general sanitario y miembro de Saluspot, este tipo de dependencia presenta un conjunto de conductas que se desarrollan de forma repetitiva y con frecuencia de naturaleza compulsiva que van siempre destinadas a la práctica de sexo.
“Toda actividad que genera el sujeto en exceso, produce una activación directa general del sistema de recompensa cerebral, siendo esta retribución tan fuerte que incluso puede llegar a descuidar las ocupaciones profesionales o las tareas domésticas en su vida cotidiana”, revela el experto.
Una de las características diagnósticas del problema se define como una agrupación de síntomas de comprotamiento y físicos, entre los que se encuentran la abstinencia, la tolerancia y el fuerte deseo de tener sexo. Una vez desarrollado el patrón repetitivo e intenso de ejecución de sexo, esa persona puede emplear una gran cantidad de tiempo en obtener y consumir ese tipo de sexo, tal como revela Alcántara.
Síntomas que indican una posible adicción
Tiene que existir un patrón problemático que provoca un deterioro o malestar significativo.
Tiene que darse una frecuencia alta y muy prolongada en el tiempo, es decir, que ocupe mucho tiempo en su vida diaria.
Existencia de un deseo persistente o un esfuerzo que haya producido el fracaso de abandonar o controlar la ejecución de sexo.
Que se invierta mucho tiempo en la búsqueda de sexo y su práctica, así como ansia o un deseo vigoroso y activo de consumir sexo.
Coexistir con un consumo repetido y que conlleve un incumplimiento de los deberes fundamentales en su trabajo, escuela u hogar, así como el abandono de actividades sociales, profesionales o de ocio.
Que provoque problemas sociales o interpersonales persistentes y recurrentes, que son generados por la práctica de sexo.
Continuar teniendo sexo a pesar de tener conocimientos de que existe un problema psicológico persistente o recurrente, generando una baja autoestima.
Tolerancia, que se puede definir por algunos de los siguientes hechos: a) Necesidad imperiosa de tener sexo para conseguir el mismo efecto deseado que provocaba inicialmente; b) Un efecto notablemente reducido tras la práctica de sexo.
Abstinencia, que se manifiesta por alguno de los siguientes acontecimientos: a) Presencia del síndrome de abstinencia provocado por no practicar sexo, b) Se hace uso de otro tipo de sexo, como por ejemplo la masturbación para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
En muchos casos la conducta sexual se presenta de forma promiscua, yendo acompañada de engaños y mentiras.
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