Un preso que en 2005 estaba alojado en el penal de Magdalena, donde murieron 33 detenidos asfixiados por un incendio, recordó que cuando ayudaba a rescatarlos del pabellón en llamas, al tocar sus cuerpos, "se les salía la piel como si fueran trozos de ropa".
Este testimonio fue brindado por un detenido, cuya identidad se reserva para resguardar su seguridad ya que aún está en prisión, en el marco del juicio que comenzó ayer a 17 agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
"No sabíamos que estaban muertos, pensábamos que estaban desmayados y cuando los agarrábamos para sacarlos del pabellón nos quedábamos con trozos de piel, se les salía la piel como si fuera un pedazo de ropa", relató el preso.
El testigo se mostró conmovido, aún después de 12 años de ocurridas esas muertes, al declarar ante Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de La Plata integrado por los jueces Carmen Palacio Arias, Ezequiel Medrano y María Isabel Martiarena.
En esta segunda jornada de juicio oral declararon cuatro presos que en el 2005 estaban alojados en el pabellón 15 del penal de Magdalena, contiguo al pabellón 16 donde ocurrieron los hechos que culminaron con el incendio que mató a 33 presos.
Los cuatro presos, cuyas identidades se preservan, contaron que la noche del 15 de octubre de 2005, oyeron "gritos" en el pabellón lindero y poco después su propio pabellón "se llenó de humo proveniente del pabellón 16".
Los 60 presos alojados en el pabellón 15 comenzaron a gritar pidiendo que los retiren de ese sector ante el humo que comenzaba a dificultar la respiración.
"Nos abrieron la puerta justo, unos minutos más y moríamos todos nosotros", aseguró uno de los presos que declaró hoy.
Personal del Servicio Penitenciario abrió la puerta de auxilio de ese pabellón y los obligaron a tirarse al piso en un sector exterior, desde donde se oían claramente los gritos de pedido de auxilio de los detenidos del pabellón 16, por lo que los recién rescatados comenzaron a reclamar a los agentes que fueran a abrirles la puerta de auxilio del pabellón 16.
Sólo un penitenciario se dirigió a ayudar a los presos encerrados en el pabellón 16, los restantes se fueron, lo que permitió a los detenidos del pabellón 15 también participar de la ayuda de sus compañeros, según las declaraciones.
Utilizando un matafuego a modo de maza lograron abrir la puerta de auxilio de la parte de atrás del pabellón, a la vez que practicaron un boquete en la desesperación por brindar ayuda, de acuerdo al relato.
"El humo y el fuego impedían ver bien el interior del pabellón, todo estaba negro, y teníamos que entrar y salir rápido porque nos asfixiábamos", recordó uno de los presos.
Otro detenido contó la impresión sufrida al ver a un preso del pabellón 16, ya muerto, atrapado en una ventana, con medio cuerpo afuera de la abertura.
Los 17 penitenciarios son juzgados por las muertes de Cristian Articaglia Cejas, Agustín Ávila Portillo, Rubén Ayala Freijo, Cristian Cáceres Fernández, Juan Campos Barretto, Roberto Cohelo Fernández, Ariel Cuevas Martínez, Diego del Valle González, Eduardo Díaz, Pablo Farías Carabajal, Nicolás Ferreyra Rodríguez, José Gamarra Mujica, Andrés Gorris Martínez y Marcos Granados Baldovino.
También fallecieron Lucas Granados Baldovino, Néstor López Demuth, César Magallanes Verón, Eduardo Maglioni Farías, Luis Medrano Rocha, Jorge Mendoza Abdala, Rubén Merlo Sagués, Ariel Mola Silva, Abraham Mosqueda Lecler, Carlos Olivera Torres, Omar Pereyra Allión, David Perosa González, Darío Puccio Camaño, Cristian Rey González, Víctor Franco Rojas, Luis Torres Pacheco, Juan Tubio Sagratella, Lucas Vallejos y Jorge Vera Melgarejo.
El hecho ocurrió el 15 de octubre de 2005, cuando personal penitenciario ingresó a los tiros de escopeta al pabellón 16, obligando a salir del sector a los detenidos.
Más de 20 de los 55 detenidos alojados en ese pabellón fueron sacados del mismo, en tanto los restantes se resguardaron en el fondo y prendieron fuego los colchones para evitar la represión, ante lo cual los penitenciarios se replegaron y cerraron la puerta del mismo, lo cual no permitió la asistencia y rescate de los 33 presos, que fallecieron como consecuencia del fuego y asfixia.
Por estas muertes están siendo juzgados el por entonces director de la cárcel, Daniel Oscar Tejeda; y el ex jefe de seguridad exterior Cristian Alberto Núñez; ambos imputados de "homicidio culposo agravado por la cantidad de víctimas".
Los demás imputados son Jorge Marti, María del Rosario Roma, Marcelo Valdivieso, Reymundo Fernández, Juan Zacheo, Gualberto Molina, Juan Santamaría, Juan César Romano, Carlos Augusto Busto, Marcos Sánchez, Rubén Montes de Oca, Eduardo Villarreal, Maximiliano Morcella, Gonzalo Pérez y Mauricio Giannobile; acusados de "abandono de persona seguido de muerte".
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