Aunque ya no son novios, y el suceso en cuestión data de 2014, la anécdota del chip que Fernando Burlando le hizo poner a su por entonces pareja Barby Franco por seguridad, provocó gran repercusión por el tono casi futurista del sistema de rastreo que se inyecta en el cuerpo.
La declaración la hizo la bella modelo de 25 años, con quien el abogado platense mantuvo una apasionada relación que casi termina en el altar, en “Con amigos así”, el programa que conduce el pícaro trío integrado por Pollo Alvarez, Pico Mónaco y Mariano Zabaleta por el Canal KZO.
“Burlando me puso un chip en el cuerpo por seguridad. Es una inyección que te ponen por si pasa algo”
“Burlando me puso un chip en el cuerpo por seguridad. Es una inyección que te ponen por las dudas, por si pasa algo”, contó, con ingenuidad, la morocha, sin esperar que sus palabras volvieran a generar eco. Pero, por lo visto, el público se renueva, como diría la Chiqui, y su declaración no pasó inadvertida.
Los conductores quisieron saber más. Según reveló, lo hizo por expreso pedido del mediático abogado de 52 años, cuando todavía eran pareja y después de haber vivido un hecho violento. “Fue por seguridad, por los secuestros. Nos robaron, casi nos secuestran…”, señaló la modelo.
Una idea que el novio de Pampita no quiso perder la oportunidad de destacar. “Le voy a dar la derecha a Burlando. Está metido en casos peligrosos y nunca sabés qué puede llegar a hacer el enemigo”, opinó el ex tenista.
Pero Barby continuó relatando las medidas proteccionistas que el letrado ha tomado para vigilarla, como se dice, por si las moscas. En este sentido, reveló que el abogado le regaló un teléfono de última generación para saber su ubicación en cualquier momento y lugar.
De todos modos, la ex azafata de Guido Kaczka confesó que el hecho de estar tan vigilada tiene sus contras.
“Él tiene toda la información que me llega a mí. Sigo teniendo el mismo teléfono y sabe todo”, manifestó, y dijo que esto le complica las posibles nuevas conquistas porque cada mensaje, mail o llamada que le entra al teléfono, él lo sabe.
En 2014, cuando esta anécdota salió a la luz, el abogado platense Fernando Burlando dijo que tomó esta decisión después de haber sufrido un intento de secuestro, y dos violentos asaltos a mano armada. “La pasé muy mal la vez pasada. No es grato que te pongan un revólver en la cara y así como me robaron el auto podrían haberme llevado con ellos y armar un secuestro”, dijo, y explicó que “los dispositivos están conectados a una central de monitoreo que puede establecer durante las 24 horas el lugar en el que se encuentran”.
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