La nueva película de Santiago Mitre, el galardonado director de “El Estudiante” y “La Patota”, se llama “La cordillera”, y a pesar de que recién estrena el 17 de agosto, ya trae cola. Y era de esperar, ya que su trama retrata la oscuridad de la política a través de un presidente ficticio, Ricardo Darín, justo en un momento álgido en Argentina, en medio de campañas electorales, paros y crisis.
El debate político, de hecho, revoloteó durante toda la presentación del filme realizado ayer: consultado sobre qué pediría a los gobernantes de nuestro país, Darín, que encarna al presidente Hernán Blanco, pidió a los políticos argentinos “toda la transparencia posible” y que realicen “un gran esfuerzo de una mirada hacia adentro, buscar el gen que los llevó a intentar fijarse solamente en el bien común”. El actor que todo lo convierte en oro y que no teme pronunciar sus opiniones políticas afirmó que los políticos no deben olvidarse de la “sensibilidad ciudadana”.
Gerardo Romano, también involucrado en la película como jefe de gabinete y también poco tímido a la hora de hablar de política, lo chicaneó al escuchar estas palabras de inmediato. “Estás hablando como el presidente”, le espetó. Romano ingresó a la conferencia haciendo la V peronista y respondió picante ante la consulta de si se había basado en Aníbal Fernández para componer a su personaje.
“Tengo dos caminos. Podría decir que no se puede parecer a Sergio Massa porque sus legisladores votaron el 2x1, y así te podría seguir hablando de Marcos Peña y del triple crimen de Aníbal Fernández. O podría decirte que nada de eso, no ser nada explosivo y decirte que hice el personaje como hago cualquier personaje, teñido por la emoción de trabajar con Ricardo, Santiago y Dolores”, afirmó Romano.
Darín pidió a los políticos “toda la transparencia posible” y “una mirada hacia adentro, buscar el gen que los llevó a intentar fijarse en el bien común”.
Darín aseguró además que su personaje no está inspirado en alguien concreto de la política y agregó que tiene una mirada “crítica sobre el sistema político en general, si se quiere”. El filme, destacó, “nos otorga poder tener la posibilidad de acceso a una mirada a la que normalmente los ciudadanos no tenemos”.
“Es una mirada a una posible cocina de las cosas políticas, pero tampoco es la verdad absoluta”, señaló el actor, y dijo que la historia de la película es “más reflexiva que pesimista”.
LA HISTORIA
“La Cordillera” propone una mirada dual entre la oscuridad de la política y el costado humano de un presidente que enfrenta una complicada situación personal durante una cumbre internacional, un retrato necesariamente “crítico” de ese mundo, según Mitre, que entendió su último trabajo como una forma de involucrarse en un ámbito como el de la política a partir de recursos narrativos que, si bien nacen de una inspiración en la realidad, forman parte de la ficción.
La película comienza a las puertas de una cumbre de líderes latinoamericanos en la que se debate la creación de una entidad petrolera regional y en la que el presidente brasileño y el argentino, Hernán Blanco, (Ricardo Darín) se presentan como figuras claves de ese acuerdo. “El proceso de la realidad argentina es tan explosivo que uno no puede ir detrás de los sucesos políticos, porque vas a quedar viejo”, aseguró el cineasta preguntado por la similitud entre la realidad latinoamericana actual y la que presenta el film. “Uno tiene que confiar en que la ficción puede construir su propio mundo y eso la hace universal e imperecedera a lo largo del tiempo”, insistió.
En este sentido, Mitre contó que incluso “empecé a escribir la película suponiendo que el contexto político iba a ser otro, incluso estábamos filmando pensando que Hillary Clinton iba a ser la presidente de los Estados Unidos”.
A lo largo de las negociaciones, que se desarrollan en un hotel asilado en el medio de la cordillera andina chilena, Blanco y sus pares exhiben modos de hacer política que caminan entre lo inmoral y lo directamente ilegal, un hilo argumental acompañado de planos largos y una musicalización tensa que conforma un relato oscuro.
Esta presentación crítica forma parte, según Mitre, de la necesidad por parte del artista de querer mejorar las cosas y provocar debates en la sociedad sobre el desempeño de los políticos. “Si uno trabaja en ámbitos políticos de esta envergadura, uno no puede dejar de tener una mirada crítica, criticar y ser duro con las clases políticas y con quienes nos gobiernan”, planteó, el cineasta, quien se reunió con un ex presidente y hasta viajó a una cumbre internacional en Santiago de Chile para crear la historia.
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