WASHINGTON.- El presidente de EE UU, Donald Trump, puso ayer punto final a sus nada tranquilas vacaciones estivales, tras las cuales deberá afrontar un intenso mes de septiembre en Washington. Altos funcionarios de la Casa Blanca describieron al mes próximo como “brutal”, “malo” o “realmente duro”, según apunta el diario Político, por la confluencia de temas ásperos para el Ejecutivo. Sin embargo, con un equipo mermado por los múltiples y recientes despidos y renuncias, salpicadas de escándalos, sus asesores más cercanos creen que reabrir el debate político es fundamental para que la Presidencia vuelva a su curso.
Los temas más acuciantes y complicados serán la negociación del techo de la deuda de la nación, el presupuesto federal de 2018, la reforma fiscal, los presupuestos para infraestructura y, tal vez, un nuevo intento de revocación de la ley de salud conocida como Obamacare, tras el fracaso cosechado hasta el momento.
TRABAS EN EL CONGRESO
Pero lo que más complica al magnate es que la mayoría de esos asuntos requieren de la intervención del Congreso, donde pese a haber una mayoría republicana, Trump no encuentra consenso en las filas de su propio partido. El 30 de septiembre es una fecha clave: concluye el plazo para elevar el techo de la deuda y financiar el Gobierno para el próximo año fiscal. En ese debate, la Casa Blanca también quiere obtener dinero para una de las grandes promesas de Trump, la construcción del muro fronterizo con México, así como un aumento en los gastos de defensa y reducción en diplomacia, al mismo tiempo que pretende recortar el déficit. Un equilibrio complejo.
Por otra parte, el presidente retorna al trabajo con una fuerte polémica por sus comentarios sobre el supremacismo blanco tras los incidentes de Charlottesville (Virginia), donde una joven de 32 años falleció días atrás al ser atropellada por un presunto neonazi durante un choque de nacionalistas blancos y antirracistas. Las palabras del magnate, de tibia condena y luego “culpando a los dos bandos”, le acarrearon la condena de un grueso de la ciudadanía y la comunidad internacional, y de influyentes miembros de su partido, con quienes tendrá que trabajar desde hoy para sacar adelante su agenda. (EFE)
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