Cantante de Embajada Boliviana, la emblemática banda punk platense que durante los ‘90 llamó la atención de referentes del género como Ricky Espinosa (Flema) e influyó en referentes del under actual como El Mató a un Policía Motorizado, Valentín y los Volcanes o Javi Punga, Julián Ibarrolaza se apresta a añadir un nuevo eslabón a su prolífica carrera solista.
“Los muertos en el placard”, su inminente quinto álbum en solitario, será el sucesor de “El juego de las lágrimas” (2004), “Volar no es lo que soñaste” (2007), “El fin del amor” (2013) y “Algunos días sin música” (2014).
El proyecto en singular de Ibarrolaza nació después de una de las separaciones de Embajada, banda con la que editó “Soñando locuras” en los albores del milenio y el reciente “Las mejores canciones del mundo”; el cantautor fue diagnosticado de acúfenos, padecimiento del oído que le impide exponerse a altos volúmenes de sonido.
Lejos de abandonar la música, siguió escribiendo y encontrando otras formas de tocar, técnicas para cantar y manejo del volumen, que plasmó en dos discos solistas acústicos. Esta experimentación fue antecedente para el formato actual de Embajada Boliviana, dividido en una sección acústica y otra eléctrica. El jueves próxima, en el barrio de Meridiano V, mostrará parte de su nuevo repertorio y repasará la mejor de una obra emocionalmente honesta y pródiga en melodías para recordar.
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