Pese al flojo desempeño de principios de año, finalmente la economía trajo buenas noticias para el Gobierno. El nivel de actividad cerró el semestre de buena manera y los datos oficiales reportaron una expansión de 0,8% trimestral (sin estacionalidad) y 2,7% anual en el segundo trimestre.
Mejor aún, en junio el crecimiento redondeó el 4% anual. Así, la economía logró recuperar el terreno perdido desde el cambio de gestión, aunque aún está 1,8 puntos por debajo del pico previo de actividad (junio de 2015, si se toma el EMAE sin estacionalidad)
PLENA RECUPERACION
De acuerdo a un informe de la consultora Management & Fit, si la tendencia subyacente no sufre alteraciones, es posible que antes de fin de año finalice la recuperación y pasemos a referirnos a un proceso de expansión genuino.
Entre los sectores de mejor performance se anotan hotelería, transporte y salud, cuyo nivel de actividad está por encima del nivel previo a la asunción de Macri (5,6%, 5,2% y 3,7% sin estacionalidad, respectivamente).
La reactivación se extiende a más sectores, aunque con lógica disparidad. Del total de 15 actividades relevadas en el EMAE, 14 de ellas registraron crecimiento interanual en junio (y 13 exhiben una expansión en el acumulado del año).
Sin embargo, la política económica generó ganadores y perdedores que las estadísticas reflejan con claridad.
Entre los sectores de mejor performance se anotan hotelería, transporte y salud, cuyo nivel de actividad está por encima del nivel previo a la asunción de Macri (5,6%, 5,2% y 3,7% sin estacionalidad, respectivamente).
En un lote intermedio se agrupan construcción, industria manufacturera, servicios financieros y pesca. Se trata de actividades que se resintieron en 2016 pero que ahora están recuperándose (les falta 0,4%, 1,6%, 3,8% y 4,9%, respectivamente, para volver al punto de partida). Por último, tenemos un grupo más rezagado, formado únicamente por el sector minero, de pobre desempeño el año pasado y que aún hoy no muestra señales de repunte significativo (en efecto, está 10,2% por detrás del nivel de noviembre de 2015).
HETEROGENEIDAD
Esta heterogeneidad sectorial no es irrelevante, particularmente debido a la incidencia sobre el empleo
El tercer trimestre comenzó con el pie derecho. Si bien no hay datos oficiales tan actualizados, la información parcial conocida es alentadora.
Por caso, las importaciones de bienes de capital subieron 36% anual en julio, medidas en volumen) y los números de la construcción 24% anual para el índice Construya) reflejan una inversión cada día más dinámica. En tanto, las exportaciones (con subas del 8% anual, en volumen) combinan buenos resultados por el lado de las manufacturas (16%) con otros no tan positivos del agro (con baja del 5% para productos primarios y subas del 11% para manufacturas agrícolas).
El tercer trimestre comenzó con el pie derecho. Si bien no hay datos oficiales tan actualizados, la información parcial conocida es alentadora
Por su parte, la evolución del IVA real (subio 9% anual) apuntaría a que el consumo también comenzó a reactivarse, de la mano de la suba de los ingresos reales.
En el mismosentido, nuestro indicador coincidente de actividad (que intenta seguir al EMAE en base a 11 series correlacionadas y de actualización rápida) muestra que el crecimiento viene acelerándose por cuarto mes consecutivo, superando en julio la barrera del 6% anual, mientras que el IGA de Ferreres anotó un 5,5% anual. A corto plazo, la economía debería continuar sobre el mismo sendero.
PARITARIAS
Gracias a las paritarias, los salarios de los trabajadores bajo convenio aumentarían más de 9% en lo que resta del año. En tanto, la actualización automática de las jubilaciones arrojó una suba de 13% a partir de septiembre (28% en el año), que también beneficia a los perceptores de AUH. Estos aumentos nominales, combinados con una desaceleración de la inflación incrementarán los ingresos reales, dando cierto oxígeno al consumo (al margen de las “filtraciones” entre el bolsillo y el gasto -ahorro en pesos y dólares, gasto en el exterior, etc.-).
Por el lado de la inversión, el ciclo electoral continuará empujando la obra pública, mientras que un panorama menos incierto (y favorable a Cambiemos) podría ayudar por el lado privado.
No debería sorprender si en las próximas rondas del REM, las consultoras comenzamos a corregir las proyecciones de crecimiento de 2017 (hoy en 2,7% anual) hacia arriba.
No serán “tasas chinas”, pero si se confirma la proyección actual de consenso estaríamos frente a la expansión más alta desde 2011.
Con el beneficio de que, en el margen, la variación sería más alta. Proyecciones positivas mirando más allá de las elecciones.
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