Una mujer vivió instantes de terror ayer a la mañana en la puerta de su casa de 145, 32 y 33, cuando salió a la vereda para ver si había llegado un familiar y dos delincuentes intentaron reducirla para meterse en la vivienda. Sus gritos alertaron a los vecinos, quienes impidieron así la segunda entradera en una semana en esa cuadra.
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