Uno de los colectores solares más conocidos en la Región es el que nació en el laboratorio de Química del Colegio Nacional de la mano del profesor Diego Peña y se corporizó en el taller de Electromecánica de la Escuela Técnica 3 bajo la supervisión del profesor Carlos Toledo.
Los alumnos construyeron calefones solares que hoy proveen de agua caliente a una escuela rural de Ranchos, a un laboratorio del colegio de 1 y 49 y a espacios del Industrial de Los Hornos.
Este proyecto fue aprobado por la secretaría de Extensión de la Universidad local y contó con el financiamiento de la Fundación Argentina de Nanotecnología, además del apoyo de centros de investigación del CONICET y la CIC.
Se trató de una iniciativa científica, solidaria y voluntaria donde los alumnos aprendieron haciendo y además se relacionaron con las necesidades de otros chicos.
En un comienzo, en el laboratorio de Química del Nacional, los estudiantes aprendieron a sintetizar cristales de óxido de cobalto, los cuales le aportan a la pintura que se usa para las pantallas colectoras un mayor poder de absorción del calor solar; de entre el 15 y el 25%.
Esa práctica los llevó a trabajar también en el mismísimo Conicet. Luego, en el Centro de Investigación en Tecnología de Pinturas (Cidepint) se preparó la pintura buscando la mayor adherencia y resistencia a la intemperie. La “idea base” la aportó una becaria de la UTN de Mendoza.
Los chicos del industrial de Los Hornos contaron cómo trabajaron. “Los paneles solares son de chapa galvanizada, y dentro tienen el serpentín para que circule el agua que baja de tanques de plástico de treinta litros. Sobre cada panel pusimos un vidrio de 3 milímetros de espesor, separado de la chapa galvanizada unos 8 milímetros, para provocar el llamado efecto invernadero, que permite que todos los rayos solares sean absorbidos”.
Por ahora el proyecto está en una etapa de revisión, contó el docente Toledo.
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