Revisar las condiciones sanitarias en las que se van a realizar las misiones espaciales, examinar a los aspirantes a viajar, determinar que no estén en riesgo de padecer ninguna enfermedad durante el viaje y volverlos a examinar cuando regresen para impedir que introduzcan alguna enfermedad.
Estas son algunas de las funciones que tendrá que desempeñar un médico especial. El que busca la NASA para ocupar el cargo de Protector del Planeta.
Es un cargo que ya existía, pero que ahora quedó vacante. Y que no es para cualquiera. Es por eso que la remuneración prevista es por demás atractiva: hasta 187.000 dólares anuales, casa y comida.
Las responsabilidades también son importantes. De este profesional no sólo dependerá la salud de los astronautas, sino también evitar que los microorganismos de la Tierra contaminen otros planetas.
La nueva oferta laboral que lanzó la NASA apunta a médicos de todo el mundo que se embarquen en la titánica tarea de hacer prevención de patologías fuera del planeta.
la tarea
Según se explicó, el principal trabajo del especialista será el de revisar que cada uno de los expedicionarios espaciales y tripulantes de naves vuelvan a su casa limpios y libres de cualquier enfermedad extraterrestre que pueda poner en peligro la vida en la Tierra.
Lograr garantizar esas condiciones sanitarias son el primer paso para los objetivos trazados para los próximos años en el espacio por la agencia espacial estadounidense, tales como llegar a Marte o colonizar la Luna.
La instalación de un centro sanitario en el espacio forma parte de una serie de requerimientos que plantea el Tratado del Espacio Exterior, un documento firmado en 1967 que sentó las bases de la legislación aplicable fuera de la Tierra.
Este tratado estipula, entre otros puntos, evitar que las futuras expediciones espaciales traigan a su vuelta elementos externos que sean potencialmente dañinos para la Tierra, incluidos también, llegado el caso, posibles formas de vida extraterrestres.
Así, quien asuma el cargo de protector planetario no sólo tendrá la misión de curar a quienes se enfermen sino que además deberá revisar todos los protocolos de las misiones que se lleven adelante para que cumplan con los estándares de asepsia que exige la agencia espacial estadounidense.
El cargo, como se dijo, no es para cualquiera y las exigencias académicas establecidas para quienes apunten a ocuparlo son muy altas. El puesto es único en el mundo y para quien lo ocupe, el organismo exige como requisito que tenga amplios conocimientos científicos, condiciones para el liderazgo y negociación y experiencia probada en proyectos espaciales.
la ultima en ocupar el cargo
La última en ocupar ese cargo fue Catharine Conley quien pasó del estudio de la fisiología al de la cosmología, pasando por la astrobiología.
La relación de Catharine con el espacio viene de lejos. Su padre fue consultor de la NASA durante la legendaria misión Apolo. Y a él se debe la resolución del caso particular del “problema de los tres cuerpos”, una fórmula matemática necesaria para comprender la trayectoria orbital de la nave, sin la cual el programa habría sido más arriesgado.
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