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La agresiva tormenta, en primera persona

La encargada de un puesto de diarios ubicado en 41 y 22
La encargada de un puesto de diarios ubicado en 41 y 22
Susana Vecina de calle 511 entre 4 y 5
Susana Vecina de calle 511 entre 4 y 5
Susana Fernández Vecina de 511 entre 4 y 5
Susana Fernández Vecina de 511 entre 4 y 5

Por Redacción

Otra vez la Ciudad se vio sacudida por un fenómeno meteorológico feroz cuyos efectos se tradujeron en distintas historias contadas por sus propios protagonistas. Granizo, voladuras de techos y estructuras, en la voz de los vecinos

"FUE TODO MUY RÁPIDO, NO HUBO TIEMPO PARA NADA"

“Fue todo tan rápido que no tuve tiempo a nada, cuando quise acordar ya estaba el puesto tirado arriba del auto”. Todavía sorprendida, la encargada de un puesto de diarios contó a EL DIA lo que vivió ayer a la mañana. Cuando la tormenta arreciaba sobre la Ciudad, la estructura metálica del kiosco ubicado en 41 y 22 no pudo oponer mayor resistencia a las ráfagas de viento que se desataron pasadas las 8hs. y terminó sobre el techo de un automóvil que -sin ocupantes- se encontraba estacionado muy cerca. “Justo estaba con un cliente. En ese momento empezó a llover y con el viento el techo comenzó a moverse y en eso se fue hacia atrás”, relató. Tras el susto, la joven advirtió que estaba atrapada en la estructura del puesto. “Las puertas habían quedado trabadas así que me ayudaron a salir las chicas de la ferretería”, comentó.

"FUE TERRIBLE EL GRANIZO QUE CAYÓ ESTA VEZ"

Cuatro horas después de que el temido granizo cayera sobre la Ciudad, en la casa de Susana, una vecina de 511 entre 4 y 5 todavía las piedras de hielo permanecían en el patio, sin desintegrarse. “Fue terrible. Incluso se levantó el techo. Tenía las piedras de granizo adentro de la casa. Estaba todo blanco” aseguró la mujer. “Hace años que no veo un caso igual”, contó la vecina, quien recordó que en ese barrio también sufrieron las consecuencias de las inundaciones de 2013.

"NO SABEMOS DE DÓNDE LLEGÓ ESE TECHO"

Cuando lo peor del temporal que ayer descargó su furia sobre nuestra región había pasado, Susana Fernández y César Castilla salieron al patio de su casa de 511 entre 4 y 5, comprobaron, incrédulos, la devastación que las ráfagas habían dejado en su inmueble. “Escuchamos el ruido pero no sabíamos qué había pasado. Tampoco podíamos salir a ver porque estaba inundado. Al principio creímos que era nuestro techo, pero después vimos que no. No sabemos de dónde llegó”.

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