Los rastros de semen hallados en el cadáver de Anahí Benítez, la adolescente encontrada enterrada y asesinada el 4 de este mes en una reserva natural del partido bonaerense de Lomas de Zamora, pertenecen a Marcelo Villalba, uno de los dos detenidos por el caso, informaron fuentes de la investigación.
La identificación la lograron los peritos de la Policía Científica que cotejaron las muestras de “antígeno prostático específico” (semen) halladas en los hisopados practicados en la zona anal de la víctima con el ADN de Villalba (40), quien hasta el momento está imputado del “encubrimiento agravado” del crimen. Con este cotejo la acusación que recae sobre este sospechoso puede agravarse ya que para la fiscalía Anahí fue víctima de un abuso sexual.
Villalba fue detenido el 16 de agosto luego de que los investigadores determinaron que había tenido en su poder el celular Samsung Core de la adolescente asesinada.
En su descargo ante la fiscal de la causa, Verónica Pérez, este hombre contó que en una fecha que no recordaba, pero que era “un día nublado”, él se había encontrado el teléfono “tirado en una vereda con pasto” cuando regresaba a su casa de la localidad bonaerense de Llavallol, en cercanías a la ubicación de la Reserva Natural de Santa Catalina en la que fue hallado el cadáver. El acusado declaró que en ese momento le quitó el chip, el cual arrojó en la vía pública, y que una vez que arribó a su vivienda le sacó la funda y la tiró en el baldío lindero al inmueble, donde lo recuperaron los investigadores.
A su vez, Villalba relató que le pidió a su hermano que desbloqueara el celular y que colocara un chip nuevo, tras lo cual le regaló el aparato a su hijo, quien fue el que finalmente lo entregó a los pesquisas cuando lo localizaron activado en su domicilio. De hecho, fue el chico quien aquel 16 de agosto contó que el celular se lo había regalado su padre.
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