El cineasta checo Jan Hrebejk ha pretendido recrear el clima amenazante de “la fuerza destructiva del miedo” en su última película, “La Maestra”, que llega a los cines hoy.
La cinta plantea el conflicto que se crea cuando las circunstancias obligan a escoger entre lo correcto y peligroso y lo corrupto pero cómodo, en una historia ambientada en los años 80 en una escuela de Bratislava bajo el régimen comunista.
La llegada de una maestra abusiva que provoca el intento de suicidio de uno de sus alumnos crea indignación, aunque esta se ve atenazada por el miedo a las represalias del Partido Comunista.
El director ha dicho que más que plasmar el drama moral ante decisiones de tipo ético ha buscado llevar al espectador “la atmósfera de la amenaza”.
Por ello, ha rodado toda la película en interiores, en un edificio de siete plantas que estaba deshabitado y que ha servido para construir los distintos decorados.
La historia, escrita por su guionista habitual Petr Jarchovsky, ha sido madurada “durante 30 años” y la “principal dificultad” en su realización era que no fuera aburrida al ser rodada totalmente en interiores.
El filme, que ha sido calificado por la dirección del Festival como “un cuento moral lleno de humor ácido y negro con ritmo de thriller”, ha sido galardonado con el premio a la mejor actriz en el certamen Karlovy Vary por la actuación de Zuzana Mauréry en el papel de la maestra.
Para el realizador, la “ambivalencia” es fundamental porque el heroísmo puro no existe, “todo ser humano tiene debilidades” y “también hay que mostrarlas”.
Hrebejk ha asegurado que todos los personajes “tiene dos lados”, los buenos “tienen debilidades y los malvados, algún detalle de humanidad”.
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