Un presente ideal parece ser el de Franco Masini, el galancito del momento. A los 24 años, el actor y músico que debutó a los diez como parte de la serie “Peter Punk” para Disney XD, y que a los 13 integró el elenco de “Ricardo III”, vive con felicidad su protagónico en “Marco Polo” en el Maipo (ver aparte), mientras aguarda la llegada de su debut en ficción con “Cuéntame cómo pasó” en la TV Pública. Todo esto en compañía sentimental de Cande Tinelli, la famosísima hija del conductor, con quien está de novio desde hace algunos meses, y lo que le ha puesto más fotógrafos en su vida cotidiana.
“Es algo que disfruto, no me hago rollo, pero tiene que ver con el momento, es pasajero”, manifestó el jovencito, sobre la exposición mediática de su comentado romance, algo que parece no molestarle.
Aunque dijo que “intenta cuidarse” a la hora de hablar de Cande o de Marce, su suegro: “Lo quiero mantener al margen de lo laboral. Sé que al estar expuesto va a haber preguntas con respecto a eso, pero no me gusta dar detalles. Es mi vida privada”.
Al rubio, que es parte de la banda Té para tres, de la que también es parte su hermana Milagros, lo que le importa “es el trabajo”. Y a pesar de su corta edad, ha sido parte de importantes proyectos como la exitosa película “El Clan” (2015) dirigida por Pablo Trapero; la taquillera “Esperanza Mía” junto a Lali Espósito y Mariano Martínez en El Trece; y, más recientemente, de la intrincada “Amar después de amar”, en donde se sacó chispas con Brenda Gandini, con quien protagoniza fogosas escenas sexuales.
Consultado en relación a cómo ve su evolución actoral, el jovencito, que recientemente ofreció su show en la República de los Niños en el marco de la programación gratuita por las vacaciones de invierno, aseguró: “La verdad es que la voy remando paso a paso. Todavía me queda mucho para absorber y aprender. Estoy intentado disfrutar de cada momento y de cada personaje que me toca. De cada proyecto intento llevarme algo porque todo suma para tener más herramientas como actor”.
Pese a la solidez que transmite en escena, Franco confesó que todavía sigue estudiando, sobre todo teatro y canto. “La idea es nutrirme con todo lo que hago. Pero no pienso en dejar de estudiar. Creo que eso no hay que dejarlo de hacer nunca. Si se deja de actuar y de estudiar, el cuerpo se va alejando de uno. Es como con los instrumentos musicales, si se dejan cuesta volver”.
A la hora de definirse, optó por calificarse como “un actor que hace música”, y continuó: “Mi objetivo siempre es actuar, pero los actores nos podemos complementar con la música, tocando instrumentos o aprendiendo a cantar. Eso hace a un artista más completo”.
La fama, y sus flashes, a los que está acostumbrado desde que apenas era un niño parecen no encandilarlo. “Yo tengo la pasión por actuar, sea en el Maipo o en lugares menos conocidos. Mientras tenga esa pasión, esa felicidad, no voy a dejar de tomarme las cosas sin seriedad y con la constancia que se merecen. Además, me llevo bien con la exposición. Es lindo que te reconozcan por algún personaje que gustó y recibir el cariño por eso. Lo disfruto, pero sé que es algo pasajero y hay que tener en cuenta eso. Hay que estar preparado para cuando eso no suceda”, manifestó.
Para él, en su profesión “se trata de tener desafíos y buscar diferentes caminos, porque eso enriquece a la persona y al actor. Hay que hacer cosas comerciales y off. Está bueno ponerse en diferentes lugares y hacer diferentes papeles”.
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