El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, advirtió ayer que “se cierran las puertas del corazón” de quienes deben dar empleo digno, ante miles de personas que acudieron al santuario de San Cayetano en Liniers para pedir trabajo, no perderlo o agradecer haberlo conseguido.
El purpurado porteño presidió la misa central en honor al santo de la Providencia en el templo de Cuzco al 100.
“Aunque se cierran las puertas del corazón de los hombres que debieran dar empleo digno, el santo del pan y del trabajo nos abre las puertas del santuario y nos muestra que la providencia de Dios siempre nos gana en generosidad”, sostuvo.
El cardenal Poli destacó el “sacrificio” de “los pobres y los humildes”, y aseguró: “La verdadera riqueza de nuestro pueblo es la espiritual”.
Esa riqueza espiritual “es la que nos hace solidarios con los demás, la que nos mantiene de pie ante las pruebas y postergaciones, con una fe y una esperanza que no se quiebran ante las injusticia y las humillaciones”, enfatizó.
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