Falleció Susana Moretti, destacada personalidad del ámbito cultural platense.
Nacida en La Plata, hija de Gogliarda Marchesi y Raúl Moretti, se graduó de bachiller en el Liceo Víctor Mercante. Profesora y traductora pública nacional de francés por la Universidad Nacional de La Plata, desde su primera estadía en Francia, que visitó a los 20 años acompañando a su flamante esposo que viajaba con una beca de estudios de posgrado, el ingeniero Oscar Jorge Mallol, comenzó a desplegar una incansable actividad como difusora de la literatura, la música y la cultura francófonas.
Fue profesora de Fonética y Dicción Francesa del Departamento de Lenguas Modernas de la UNLP, y dio clases en los colegios de pregrado de la Universidad. Durante la dictadura militar, como no se aviniera dócilmente a acallar su dolor ante el horror que experimentaba diariamente al asistir a dictar sus clases y comprobar la desaparición sistemática de muchos de sus alumnos, fue cesanteada de todos sus cargos. Con el regreso de la democracia pudo volver a ejercer en las aulas.
Durante muchos años fue profesora en la Alianza Francesa de La Plata y formó parte del grupo de teatro vocacional de la entidad.
Fundó, asimismo, su propio instituto de lengua francesa, Paroles, que funcionó durante 8 años.
En los últimos treinta años había volcado su labor hacia la cultura canadiense en lengua francesa, llegando a crear y dirigir el Centro de Estudios Canadienses, que posibilitó el intercambio de estudiantes, profesores y personas de la cultura entre ambos países.
Se destacó también como figurante en óperas realizadas en el Teatro Argentino de La Plata; como fotógrafa y como poeta.
Su residencia particular siempre estuvo abierta para sus alumnos, colegas, gente del quehacer cultural platense, profesores de universidades nacionales y extranjeras, artistas plásticos, poetas, performers, músicos, agregados culturales de diferentes países. Se respiraba allí un clima de grata discusión intelectual y de intercambio creativo.
De su matrimonio con Mallol nacieron tres hijos: Daniel, Adrián y Anahí, quienes destacan la impronta que tuvo en su formación el clima de apertura y diversidad experimentado en su casa natal, donde el idioma francés alternaba habitualmente con el castellano.
Tuvo nueve nietos, que se divirtieron y asombraron con sus relatos de viajera incansable, estudiosa y agitadora cultural.
Con ella, una mujer brillante, vanguardista y divertida, se ha ido una forma de entender la cultura como intercambio personal, sensorial e intelectual a la vez.
Deja como legado la pasión con que encaraba sus proyectos y su enérgica decisión de no dejarse vencer por ningún obstáculo. Y una amplia biblioteca referida a la literatura canadiense en lengua francesa, con más de quinientos títulos, cuya donación a una biblioteca pública sus hijos están tramitando actualmente.
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