Zanjas tapadas, bocas de tormenta obstruidas, un cóctel que dio como resultado el anegamiento de numerosas calles de la Ciudad y varios arroyos al borde del desborde. Los desagües primarios no aprobaron el paso de la lluvia intensa, repartida en varias horas durante la madrugada y buena parte de la mañana. Otra vez, los vecinos vivieron con la angustia la jornada del domingo y no fueron pocos los que temieron que se inundaran las viviendas, con las consecuencias que eso genera en las familias. Mientras se aguarda la finalización de las grandes obras, el trabajo pequeño no rindió porque la red primaria volvió a colapsarse, generando imágenes impactantes como la de 143 y 530, donde en el medio de la calle un manantial brotaba del pavimento. La lluvia fue intensa pero abrió plazos para el escurrimiento del agua. Aún así, las calles quedaron preocupantemente anegadas.
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