En plena promoción de su nueva película como directora, “First They Killed My Father”, producida por Netflix y que se estrena hoy en la plataforma, Angelina Jolie aseguró que ha pasado por altibajos y que la situación que ha vivido tras su separación de Brad Pitt ha sido difícil y “muy dolorosa”, pero que todo esto la ha hecho “un poco más fuerte”.
En dos entrevistas con People y The New York Times, la actriz habló abiertamente por primera vez de su separación de Pitt en septiembre del pasado año y de lo que esto supuso para ella y sus seis hijos. “Nada de eso es fácil, es muy, muy difícil, una situación muy dolorosa, y solo quiero que mi familia esté bien”, aseguró la actriz, para quien su primera y principal responsabilidad son sus hijos. “Todo lo demás va en un segundo lugar”, agregó.
La actriz y cineasta recibió a la prensa en su nuevo hogar, una casa que perteneció a Cecil B. DeMille y a la que Jolie y sus hijos se han mudado tras pasar nueves meses viviendo de alquiler después de abandonar el hogar que compartían con Brad Pitt en la misma zona de Los Ángeles cuando inició los trámites de separación del actor, con el que llevaba once años.
“No he trabajado durante más de un año porque me necesitaban en casa”, dice la actriz en referencia a sus hijos: Maddox, de 16 años, Pax (13), Zahara (12), Shiloh (11) y los mellizos Knox y Vivienne, de 9.
“Son los mejores amigos que he tenido jamás. Nadie en mi vida ha estado más cerca de mí”, afirma de sus hijos, los tres mayores adoptados y los tres pequeños biológicos, nacidos de su relación con Pitt.
Y aunque aún no están recuperados del todo, Jolie cree que ya están preparados para vivir “nuevas aventuras”. “Todos hemos estado un poco bloqueados” pero ahora “están ansiosos de volver a salir al mundo”.
“First They Killed My Father” se basa en el libro de memorias de la camboyana Loung Ung publicado en el 2000. La película es narrada desde la perspectiva de Ung como una niña de cinco años que vive con su familia en Phnom Penn cuando llegan los Jemeres Rojos y obligan a los residentes a desplazarse y encarcelan a la familia de Ung en un campo de trabajos forzados, adoctrinándolos violentamente en una sociedad sin clases.
Su interés inicial en Camboya surgió cuando llegó para filmar “Lara Croft: Tomb Raider” en el 2000. Quedó prendada del país y su gente, y comenzó sus labores como embajadora de buena voluntad con la agencia de Naciones Unidas para los refugiados y también adoptó a su primer hijo, Maddox, en ese país.
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