Siempre resultó extraño que la coartada de Diego Lagomarsino para explicar que fue la última persona de la que se tiene constancia que visitó a Alberto Nisman antes de su muerte, fuera que el fiscal le pidió un arma para defensa personal. Pero ahora que trascendieron algunos detalles del peritaje realizada por la Gendarmería en el departamento del fiscal fallecido en 2015, que establece como hipótesis central la de un asesinato, el asesor informático quedó en una situación incómoda. Tanto, que el abogado de las hijas de Nisman, Federico Casal, no dudó en afirmar que Lagomarsino tuvo “una intervención protagónica” en el conmocionante deceso del fiscal de la UFI AMIA.
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