No sólo aumentó la cantidad de aparatos, sino también la cantidad de líneas de teléfono, y esto habla de la necesidad, cada vez mayor, de “estar conectados”. En algunos sectores, y para algunas profesiones, el celular dejó de ser una opción y se convirtió en requisito para ingresar al mercado laboral.
Tiene su lógica que actualmente existan más aparatos de teléfono que personas. Existen dos cuestiones básicas que explican por qué compramos nuevos teléfonos. La primera de las causas es tecnológica: hoy sería imposible interactuar en la vida social sin un aparato moderno. Transmitimos y recibimos más cantidad de datos por cuestiones laborales, sociales, recreativas, informativas... Y, como aumentó considerablemente la cantidad de información que transferimos, necesitamos modernizar los teléfonos, porque resulta imposible manejar ese caudal de datos con los aparatos de hace cinco años atrás. Existe una necesidad de contar con aparatos con mayor capacidad de procesamiento.
Otra característica que se evalúa es la duración de la batería, porque como usamos los teléfonos para todo, necesitamos que dure más tiempo. Y un nuevo aparato significa, también, una mejor batería.
La otra razón tiene que ver con una característica humana: si a ese aparato que lo tenés todo el día con vos, continuamente en tu mano, te aburrís y te dan ganas de renovarlo. De ahí también la tendencia a cambiarlo. Sería como usar el mismo pantalón todos los días... Entonces, existe un elemento técnico, pero también algo característico del hombre, que es cambiar eso que usamos continuamente.
SUSCRIBITE a esta promo especial