En los últimos años se reforzó la investigación de los delitos cibernéticos y el uso de las nuevas tecnologías para investigar toda clase de crímenes. Un jefe policial vinculado a estas pesquisas accedió a hablar con este diario, manteniendo su identidad en reserva. Admitió que la explosión y exhibición de los delincuentes en las redes sociales es un “fenómeno nuevo”, sobre el que actúan “en base al requerimiento judicial. Echamos mano sobre la información de las publicaciones para saber quién o quiénes crearon determinado perfil, la dirección IP (de la computadora), el horario en que se hicieron y desde dónde, para dar con las personas”.
Aclara el investigador que “hay redes ocultas que saltan de servidor en servidor, en países como Alaska, India o Japón, y es ahí donde termina nuestra investigación”, pero “en redes como Facebook, cuando el perfil está en Argentina, podemos darle intervención a otros organismos para que actúen en consecuencia y llegar al perfil originario. El objetivo, siempre, es llegar a la persona física para procesarla”.
Acerca de los escraches virtuales, opina que “hay muchas denuncias que replican en las redes pero no en la Justicia y hay organismos de inteligencia que hacen un seguimiento de estas situaciones para determinar la veracidad de los dichos, pero cuando las denuncias sólo son por las redes sociales se convierten en un chusmerío de barrio. Si hay una causa penal podemos acceder a la información”.
Y remata: “Tenemos equipamiento, tenemos tecnología y tenemos recursos humanos de calidad que se capactian permanentemente, pero en esta materia, lo que hoy es nuevo, la semana que viene es obsoleto”.
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