Las concentraciones altas de dióxido de carbono favorecen a la fotosíntesis y, por ende, a un mayor desarrollo de la biomasa (todo el tejido vegetal). Para la actividad fotosintética se necesita agua, dióxido de carbono y calor solar. Por otro lado, el aumento de la temperatura promedio de la Tierra lo que hace es cambiar de clima. Cuando el clima cambia, las condiciones son adversas al desarrollo de la biodiversidad. Esto quiere decir que las especies que no puedan soportarlo se van a extinguir. Hay una relación directa entre el clima y las distintas especies. No todas tienen facilidad para adaptarse y muchas van a desaparecer.
Para revertir el calentamiento global tenemos que tratar de bajar el dióxido de carbono de la atmósfera. Lo ideal sería tener 350 partes por millón de dióxido de carbono y hoy estamos arriba de las 400 partes por millón. Las concentraciones altas hacen que todos los años la temperatura promedio del planeta vaya aumentando. Cada año es más caliente que el anterior. Y eso nos trae muchos problemas. En principio, todas las variables climáticas se ven acentuadas en su acción: las lluvias son más intensas, nuestro clima se está tropicalizando. Vamos a tener un corrimiento de la zona agrícola hacia el sur de nuestro país como producto del cambio climático. Y cada vez serán más frecuentes los tornados.
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