Una chica y su hermano miraban una serie en la tranquilidad de su casa, el domingo a la noche. De repente escucharon un estruendo y después otro igual. Era la irrupción de un delincuente que derribó a patadas la puerta de entrada de su domicilio de Ringuelet.
A las 23.30, ese ladrón más un cómplice que lo esperaba afuera, redujo a las víctimas con amenazas y haciendo el ademán de tener un arma escondida, que nunca mostró.
“Entramos en pánico y salimos corriendo en direcciones distintas. A mi hermana la agarró el ladrón del brazo y la llevó para su pieza. Yo fui para donde estaba mi madre y de ahí quisimos llamar al 911. Pero por la situación nos quedamos bloqueados”, recordó el joven que padeció la secuencia.
En un puñado de minutos el intruso consiguió apoderarse de la plata ahorrada que tenía la chica a la que redujo. Después intentó sacar un televisor pero no pudo. Y al final se robó también una netbook.
Los dos delincuentes se escaparon corriendo hacia calle 2. Las víctimas no oyeron ninguna moto o auto cerca. La sospecha es que se habrían refugiado en algún sitio no muy lejano.
La familia afectada tuvo que remendar con maderas la puerta que le destruyeron. En esa cuadra hubo algunos casos de inseguridad recientes, uno sucedido hace sólo un mes.
SUSCRIBITE a esta promo especial