En medio de una crisis de llanto, Natacha Jaitt brindó una conferencia de prensa que ella misma convocó (junto a sus abogados y su hermano Ulises, en un Bar de Palermo), tras el allanamiento ocurrido en su casa el día miércoles.
Cuando parecía que el caso más escandaloso del año, bautizado Latorregate por los medios iba diluyéndose, la intervención de un juez agravó la situación. “Acá no hay poder, acá hay abuso. Esto no se los perdono”, fue la denuncia que realizó la mediática entre lágrimas y furia, señalado estar “muy dolida” por el allanamiento, que sintió como una “violación a la intimidad” porque entraron a su casa “como si fuéramos asesinos”.
“Mi hijo más chico, Valentino, que sufrió la muerte de su papá (Adrián Yospe) a los 4 años, llegaba de la escuela y entraron de golpe. Estuvo llorando y se asustó. Se llevaron las computadoras y los celulares de mis hijos, donde tienen sus cosas. Lo más grave acá es que se metieron con un hijo que no tiene papá, con un menor, y eso no se lo perdono a nadie”, fue el comentario indignado de la morocha, que continuó su relato sobre lo sucedido: “Lo que está en juego acá es la historia de mi hijo. Un allanamiento sin ninguna razón, con una velocidad nunca antes vista”.
Además, la mediática prometió que a partir de ahora se quedará “calmada” hasta el 7 de septiembre (fecha en la cual fue llamada a declaración indagatoria) y esperará por el accionar de la justicia: “porque confío en la justicia”, remarcó y se explayó sobre este punto: “Tengo mucho para hablar ahí, pero después del siete vemos lo que pasa. A ellos les diría que se cierren al silencio porque el siete, justamente el siete, se va a saber todo”.
“La justicia va a mostrar todo lo que había ahí adentro y ahí van a ver que no hay ninguna extorsión... Hay más de dos millones de razones, ellos son un circo, ellos empezaron con esto. Gracias al circo que armaron esto se judiacializó, y gracias a eso se verá la verdad”, cerró.
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