El platense Pablo Díaz, uno de los tres sobrevivientes de la denominada “Noche de los Lápices” de 1976, salió a defender las prácticas laborales en la última etapa del colegio secundario que impulsa el gobierno porteño, al señalar que “son importantísimas, una expectativa de vida”.
“Las prácticas profesionalizantes fueron impulsadas hasta por el gobierno que se fue, durante 12 años, una instancia para en el último año darle una orientación laboral a quien dejaba la adolescencia y dejaba la secundaria para ingresar a un ámbito mucho más duro, que es el laboral”, expresó Díaz.
En diálogo con una radio porteña, quien fue secuestrado y torturado durante la dictadura por reclamar el boleto estudiantil en La Plata, dijo que ahora trabaja en Pampa Energía, desde cuya fundación busca “conseguir la mayor cantidad de gente profesional posible, que durante años fue algo que faltó, el tema de la profesionalidad del aparato productivo”.
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