Marcela -su nombre es ficticio- tiene 35 años y desde hace tres meses vive en el refugio de la ONG Casa María Pueblo, a donde llegó después de pasar una semana internada en el Policlínico San Martín por las consecuencias de la última paliza que le dio su pareja.
Precisamente, ese hombre está siendo intensamente buscado por la Policía. Los agentes lograron detener a su madre, pero no a él. Ahora, la familia de la víctima sufre las amenazas de muerte por esta captura.
Mientras los agentes se apuran en dar con el paradero del acusado, la tensión es máxima.
El hombre, la semana pasada, “rompió el vidrio del garaje” de la casa donde viven las familiares de Marcela y “tiró una bomba molotov debajo del automóvil estacionado adentro”, desatando un principio de incendio que los vecinos apagaron rápido.
En la vivienda estaban la madre de Marcela, su hija adolescente, la hermana y la bebita de esta última. Según consideró el abogado de la ONG, Darío Witt, el acusado se encuentra en un “estado prefemicida”.
Sergio B., el acusado, arrancó la relación con ella hace unos tres años: “Convivieron un año y medio”, detalló, cuando “la alejó de nosotras y la destrozó a trompadas”, dijo su hermana.
Witt confirmó que a Sergio B. ya lo denunciaron siete veces y, según la hermana, “tiene denuncias previas de sus ex mujeres”, pese a lo cual “nunca estuvo detenido, ni tiene pedido de captura”.
Su situación ahora es de prófugo. A los ya publicados ataques salvajes, ahora se le suma una nueva acusación por las amenazas vía Facebook que les hizo al círculo familiar de su ex.
“Ella tiene custodia las 24 horas. El fiscal ordenó actuar de manera inmediata y encontrar desde dónde publica esos mensajes, porque puede pasar algo muy grave”, cerró Witt.
SUSCRIBITE a esta promo especial