Uno de los dos detenidos por la toma de rehenes la madrugada del miércoles en el barrio de Parque Chacabuco estaba prófugo desde junio, cuando se fue de una cárcel pampeana con una salida transitoria y no volvió cuando debía, informaron fuentes policiales.
Se trata de César Alberto Díaz (41), sobre quien pesaba una orden de captura y detención por “rebeldía” desde el 5 de junio, cuando no regresó al Instituto Correccional Abierto de General Pico, La Pampa, del Servicio Penitenciario Federal. Según el registro de antecedentes penales, Díaz había sido condenado en el 2008 a una pena de 11 años de prisión por “encubrimiento agravado” y “resistencia a la autoridad”, y en los últimos meses había empezado a cumplir su pena en ese instituto de régimen abierto.
El otro detenido en la toma de rehenes fue el ciudadano boliviano Frank Maldonado Cuéllar (32), quien también tenía antecedentes penales. Según las fuentes policiales, en diciembre del 2013 había sido condenado a cuatro años por homicidio simple en grado de tentativa; en noviembre del 2015 salió en libertad condicional, pero en diciembre del 2016 volvió a ser condenado a dos meses de prisión por un robo en grado de tentativa.
Ambos serán trasladados hoy a la alcaidía de Tribunales porteños para ser indagados por el juez Walter José Candela, quien caratuló la causa como “privación ilegal de la libertad, robo y lesiones”.
En tanto, el dueño de la casa del barrio de Parque Chacabuco donde él, su esposa y su hijo fueron tomados de rehenes por los dos delincuentes armados que también mantuvieron cautivos durante más de ocho horas a cuatro policías, aseguró que vivió “una pesadilla” y dio “gracias a Dios” porque nadie salió herido. Osvaldo Rosseti (66) reside en Puan 635 junto a Graciela Salerno (64) y el hijo de ambos, Nicolás (27), y contó que los asaltantes efectuaron un disparo cuando ingresaron los primeros dos efectivos que fueron capturados mientras él y su familia huían.
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