Eufórico tras su pase a cuartos de final en el Abierto de los Estados Unidos, aunque preocupado por la lesión que sufrió en el aductor derecho, Diego Schwartzman no ocultó su felicidad tras dejar en el camino al francés Lucas Pouille. “Estoy muy contento, aunque un poco preocupado por el dolor en la pierna. Sentí una molestia al promediar el tercer set y me asusté mucho. Pero en ese momento le dije a mi entrenador que si se me rompía la pierna, igual me iba a quedar en la cancha hasta el final. Juegué muy bien aunque hay que reconocer que él me ayudó con muchos errores en el final”, concluyó.
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