El Asperger es un síndrome que forma parte de los trastornos generalizados del desarrollo. Supone una afectación del neurodesarrollo. Los que padecen el síndrome generalmente son muy inteligentes y tienen un muy buen lenguaje, pero tienen dificultades para la inteligencia emocional. Les cuesta la interacción social porque no saben expresar las emociones. Por eso tienen trastornos de conducta. Otra característica común al síndrome es la actitud obsesiva y compulsiva.
Son pacientes que tienen un desarrollo anómalo en las conexiones sinápticas del cerebro, y esto puede traer como consecuencia dificultades para procesar la información social y poder interactuar. A veces hablan neutro y suelen ser monotemáticos.
Generalmente el Asperger no es agresivo. Principalmente manifiestan dificultades en la comunicación. En cambio, en los trastornos por déficit de atención sí es frecuente la agresividad porque presentan problemas para controlar los impulsos. Es también una consecuencia de un trastorno del desarrollo. Pero aquí no hay conductas obsesivas.
Los chicos con Asperger generalmente necesitan un acompañante terapéutico por las dificultades que encuentran en la interacción. El tratamiento es cognitivo-conductual. En algunos casos es necesario recurrir a la medicación, sobre todo cuando hay agresividad.
Puede aparecer después de los 3 años, pero las evaluaciones clínicas son más fiables a partir de los 6-7 años. Es más común en varones que en mujeres, y afecta a uno de entre 400 o 500 chicos.
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