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La historia de Martín

Rosa María Boffa y Martín, que ahora tiene 21 años (arriba). Abajo, Martín (remera a rayas) cuando iba a la escuela 36 de Gonnet - Pablo Busti
Rosa María Boffa y Martín, que ahora tiene 21 años (arriba). Abajo, Martín (remera a rayas) cuando iba a la escuela 36 de Gonnet - Pablo Busti

Por Redacción

“Martín -cuenta Rosa María Boffa, su mamá- tiene TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) y me costó muchísimo ubicarlo en una escuela común. En todas me decían que no había lugar, que no estaban preparadas... distintas excusas. Sabía que si iba a reclamar en la Justicia entraba, pero en qué condiciones... Decidí seguir hasta encontrar a una en la que lo quieran integrar. En la escuela 36 de Gonnet me abrieron las puertas maravillosamente.

Los compañeros lo recibieron fantástico. Es que en realidad cuando un chico es aceptado por el docente del grado, es aceptado por todos. Porque los chicos copian a los adultos y pueden ser muy solidarios y generosos con el compañero que ven más desvalido o que necesita ayuda.

En la escuela tenía una amiga, Priscila. La nena era encantadora, siempre lo ayudaba. Cuando Martín tenía sus crisis y revoleaba la cartuchera, ella trataba de tranquilizarlo. La profesora de educación física tenía en cuenta los juegos en los que podía participar Martín para proponer al grupo.

La mayoría de las maestras no están capacitadas para enseñar a chicos con discapacidad, pero algunas, a partir de tener a un chico así, se capacitan.

El rechazo de los padres es común, más que de los chicos. Es fundamental la aceptación de los adultos para trasmitirla a los chicos.

Martín hizo un camino en la escuela, en la parte social. No salió manejando todos los contenidos, pero su desafío era la parte social, estar con sus pares. Eso lo ayudó a empoderarse de su propio yo, tenía su aula, su mochila, sus maestros. Se sentía parte de ese proyecto.

Cuando un chico con discapacidad va a una escuela común, no solo se beneficia él, sino también el resto de los compañeros, porque aprenden a ejercer la tolerancia, a aceptar la diversidad. En los problemas que tenemos en la sociedad de hoy lo que falla es la tolerancia. Vamos a lograrlo con el tiempo, pero se necesita que los papás tomen conciencia”.

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