“En este medio no hay niñas sumisas que no sepan decir que no. La mayoría de las chicas quieren llegar a toda costa y estamos hablando de un rubro muy especial en el que trabajás con el cuerpo, con poca ropa y se mezcla todo. Hay que tomar con pinzas las opiniones de cada persona y entender que si le das mucha cabida a la opinión de una chica que está atacando a una persona le hacés un daño irreparable”, tiró Rocío Marengo, en el marco de una serie de declaraciones que generaron gran lío gran.
“Vi chicas regalándose a productores o humoristas para tener más lugar, permitiéndoles que Santiago Bal les toque la cola, y era consentido. No estoy diciendo que Santiago Bal sea acosador, pero hay mujeres que se regalan y saben que es casado y se lo coquetean para tener un lugar ahí. Una mina linda aprovecha que es linda y el tipo que está en un cargo en una oficina y viene la chica a buscar trabajo, también aprovechará. ¿Vamos a frenar eso? No lo vamos a frenar nunca, es una pavada lo que están hablando, va a seguir así toda la vida y va a depender de que diga que sí o no”, continuó sin pelos en la lengua.
Polémica, ella parece tener la fórmula para prevenir todos los ataques. “A la segunda que te digan algo le decís ‘flaco, no me lo digas más’. O le decís al jefe o a alguien. Tristán no era el dueño del programa (en referencia a “Historia de un clan”), o productor. Era un compañero, ¿qué poder tenía él? No me gusta que se le falte el respeto a la gente grande del medio. Hay que entender que es otra época. Si vos le das un piecito al tipo, él aprovecha. Y si te arrepentís no podés mirar para atrás. Cuando vas a laburar y hay respeto y no estás en el papel de putona no te pasan esas cosas. A mí no me pasó nunca”.
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