El ultraderechista Jair Bolsonaro sufrió ayer turbulencias en su favorable camino hacia las presidenciales de Brasil, con los mercados reprochándole sus cambios de opinión y recientes actos de violencia que polarizaron aún más al país.
Apenas dos días después de celebrar con fuertes alzas su gran resultado en la primera vuelta (en la que obtuvo 46% de los votos, frente al 29% del izquierdista Fernando Haddad), el idilio de los inversores con el ex capitán del ejército sufrió su primera crisis a 18 días del segundo turno del 28 de octubre.
Así, la Bolsa de San Pablo cayó 2,80%, lastrada por el escenario exterior y por desconcertantes declaraciones de Bolsonaro, que reformuló algunas líneas de la liberal hoja de ruta trazada por su gurú económico Paulo Guedes, durante una entrevista el martes.
Ante las cámaras de la cadena Bandeirantes, Bolsonaro adelantó que descartaba privatizar Electrobras y dejó en el aire la reforma del sistema de pensiones, considerada esencial por los mercados.
El candidato del Partido Social Liberal (PSL) advirtió, además, que no estaría dispuesto a dejar sectores en manos de capitales chinos, cuyo stock de inversiones aumentó considerablemente en los últimos años.
“¿Vamos a privatizar para capitales de cualquier lugar del mundo? China no está comprando en Brasil, China está comprando Brasil. ¿Vamos a dejar nuestra energía en manos chinas?, declaró Bolsonaro, desatando el desplome de las acciones de Electrobras, el mayor grupo de energía del país ya en vías de privatización y cuyas acciones ordinarias y preferenciales cayeron un 9,21% y un 8,36%, respectivamente.
Los títulos preferenciales de Petrobras bajaron un 2,87%, mientras que los ordinarios del Banco do Brasil se desvalorizaron un 4,23 %.
Además, ayer se conoció que el Ministerio Público Federal (fiscalía) abrió una investigación contra su asesor económico, el neoliberal Paulo Guedes, por sospechas de fraude con fondos de pensión de empresas estatales. El fraude se habría producido entre febrero de 2009 y junio de 2013. En esta operación estarían implicados dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT del encarcelado ex mandatario Lula da Silva) y del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del actual presidente conservador Michel Temer.
Si Bolsonaro gana el ballotage, el ultraliberal Guedes se convertiría en un “superministro”, que debería unir bajo su mando las actuales carteras de Hacienda, Industria y Comercio, Planificación y la secretaría encargada de Asociaciones e Inversiones del Estado.
Las malas noticias, sin embargo, no le llegaron sólo desde el ámbito económico. Durante la jornada fueron ganando fuerza las denuncias de actos de violencia entre simpatizantes.
Además de rivales en el segundo turno, Bolsonaro y Haddad son también los candidatos que más rechazo despiertan (44% y 40% respectivamente, según los últimos sondeos).
La polarización subió de nivel el domingo con el asesinato de un famoso maestro de capoeira (arte marcial, mezcla de danza y lucha), que al parecer fue acuchillado tras haber hecho público su voto por el izquierdista. El suceso generó un gran revuelo y provocó la reacción de destacadas figuras como Caetano Veloso o Gilberto Gil, además de una nueva declaración de Bolsonaro, que previamente se había desmarcado de las agresiones con un tibio comentario.
“En una entrevista, lamenté y pedí que los electores no practiquen la violencia. Los periódicos publicaron apenas una declaración aislada para manipular a la opinión pública. Olvidaron que quien se llevó una puñalada por motivos políticos fui yo”, lanzó ayer para sus 1,72 millones de seguidores en Twitter, en referencia al ataque que sufrió el 6 de septiembre durante un acto de campaña.
El gran recelo de Haddad -a quien Lula designó desde prisión como su sustituto hace apenas un mes-, es no poder debatir con Bolsonaro, cuya baja médica no le impidió conceder varias entrevistas televisadas.
Bolsonaro acumula un historial de declaraciones misóginas, racistas y de apoyo a la dictadura militar (1964-1985), en tanto que Haddad fue designado candidato por Lula, a quien millones de brasileños identifican con los escándalos de corrupción en empresas estatales.
La situación del ex alcalde paulista es, sin embargo, crítica. Hasta el momento, sólo el pequeño partido izquierdista PSOL y el Partido Socialista (PSB) le han dado su apoyo explícito para el segundo turno. El centroizquierdista PDT de Ciro Gomes, que el domingo sacó 12,47% de los votos, está en “tratativas” sobre el apoyo a su candidatura, adelantó Haddad.
En su carrera por seducir al centro, Haddad continuó con su operación de disociación de la imagen de Lula, y tras saberse que ya no visitará más a su mentor en la cárcel hasta después del 28, modificó los colores del logotipo de su campaña del tradicional rojo de la formación izquierdista a los colores de la bandera de Brasil.
ENCUESTA PARA EL BALLOTAGE
En tanto, ayer se difundió la primera encuesta de intención de voto para la segunda vuelta elaborada por la firma Datafolha, en la que Bolsonaro tiene un favoritismo de 58%, con una ventaja de 16 puntos sobre Haddad, que obtiene 42%.
Estos porcentajes sólo contabilizan los votos válidos y no incluyen los blancos ni los nulos, como lo hará la Justicia Electoral el próximo 28 de octubre cuando tenga lugar la segunda vuelta. Al incluir todos los votos, el capitán de la reserva del Ejército, según el sondeo, obtendría el 49% de los sufragios y el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) se quedaría con un 36%. (AFP y EFE)
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