El hecho de que en estas jornadas se cierre la Fiesta Provincial del Inmigrante, cuyo final se concretará con la tradicional maratón y la elección de la reina, al mismo tiempo que en estos mismos días haya quedado inaugurada la Feria Internacional del Libro que se presenta por primera vez en nuestra ciudad, permite extraer conclusiones optimistas sobre las posibilidades de la Región, dado el gran poder de convocatoria de estos encuentros.
En el primero de esos casos, si hubiera que buscarle un mérito sobresaliente a la Fiesta del Inmigrante en Berisso, sin dudas que habría que mencionar la continuidad de varias décadas con que se viene realizando una presentación que convoca, año tras año, a miles de visitantes y de habitantes de nuestra zona, atraídos por su calidad y colorido.
Por esa historia tan prolongada, seguramente producto del esfuerzo de sus impulsores, por la complejidad de su programación, por la diversidad de sus protagonistas y por la repercusión que alcanza, sólo encuentra parangón con algunos pocos acontecimientos similares que ocurren en otras jurisdicciones del país, como la misma Feria del Libro, la Exposición Rural , la Fiesta de la Vendimia o algunos festivales artísticos que se reiteran en el interior del país.
Como se ha dicho, es evidente que buena parte de su éxito responde a la continuidad que han logrado sostener durante casi cuatro décadas, superando seguramente muchas épocas difíciles y otras tantas circunstancias críticas. La persistencia demostrada por los organizadores de la fiesta resulta auspiciosa y, desde luego, no debería desaprovecharse un ejemplo tan claro y un modelo tan elocuente.
A nadie puede escapar que han existido, a lo largo de los últimos años, intentos destinados a obtener un mejor aprovechamiento de los valiosos patrimonios turísticos con los que cuenta esta zona. Sin embargo, tampoco podría ignorarse que han quedado en eso, en meras tentativas, en ensayos erráticos que finalmente no llegaron nada.
La existencia de planes estratégicos comunes, que prevean inclusive el respaldo que los organismos públicos municipales y provincial, así como del sector privado, debería ser considerada como una prioridad.
Sería deseable entonces que, en este caso, rea una realidad plasmada cabalmente como lo son la Fiesta del Inmigrante y ahora la Feria Internacional del Libro -como debieran serlo también el Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico, el Zoológico, el Parque Pereyra Iraola, la costa de Punta Lara, la iglesia Catedral, el diagrama geométrico y los edificios públicos de La Plata , el Fuerte Barragán, el Ecas, la República de los Niños, el Paseo del Bosque y el Teatro Argentino, entre tantos otros cuyas potencialidades permitirían mucho mejores aprovechamientos- actuaran como disparadores de políticas regionales que sepan aprovechar un recurso tan valioso como lo es el turismo. Un recurso que, inexplicablemente, se mantiene desaprovechado.
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