Los países deben invertir más para que sus habitantes accedan al “saneamiento seguro” hacia 2030, es decir, que cuenten con un inodoro conectado a una alcantarilla y pozo o tanque séptico, reclamó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual 829.000 personas mueren al año por enfermedades relacionadas con la falta de esos servicios básicos.
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