Si algo le faltaba para ser perfecta a París, posiblemente, fuera que tuviera playas. Y por un día las tuvo, aunque fueran artificiales y en un lugar cerrado.
Es que para presentar su colección Chanel decidió recrear una playa, con olas y todo, en el Grand Palais de la capital francesa.
Así, con una enorme estructura de hierro y vidrio como techo, tribunas a un costado y un gran decorado que simulaba ser una playa paradisíaca, las modelos desfilaron descalzas en la arena y el agua rompiendo a sus pies, como si estuvieran en una playa de verdad, a orillas del Mediterráneo.
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