La clausura que pesaba desde la tarde del sábado sobre el estadio Monumental por "exceso de capacidad", en un marco de ataques contra el colectivo que trasladó a los jugadores de Boca Juniors hasta el predio de River Plate para disputar el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores y de una serie de graves incidentes entre hinchas y fuerzas policiales, fue levantada en las primeras horas del domingo.
"La clausura se levantó porque todos los elementos de seguridad están presentes", explicó Ricardo Pedace, autoridad de la Agencia de Control de la Ciudad de Buenos Aires, organismo que había impuesto la medida en el marco de los episodios de violencia.
En tanto, se mantiene en pie la decisión de la Conmebol para disputar el partido esta tarde a las 17, mientras se espera información oficial sobre la postura de Boca Juniors, cuyo capitán, Pablo Pérez, fue derivado ayer al sanatorio Otamendi donde fue vendado en un ojo producto de una lesión causada durante el ataque al micro del equipo visitante.
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