Ucrania puso en alerta de combate a sus Fuerzas Armadas ante la escalada de tensión con Rusia tras el incidente protagonizado ayer por buques de ambos países cerca de las costas de Crimea, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU anunció que se reunirá de urgencia hoy, a pedido de Moscú, para tratar el conflicto.
"En base a la decisión del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania sobre la introducción de un estado de excepción, el jefe del Estado Mayor General y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania emitió una orden para que las unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania fueran puestas en alerta de combate", dice una nota oficial.
El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anunció anoche que propondrá a la Rada Suprema (Parlamento) que apruebe la imposición del estado de excepción tras la captura de tres buques de la Armada ucraniana por parte de los guardacostas rusos cerca de Crimea.
La cancillería ucraniana exigió "el retorno inmediato" de los tripulantes de los navíos ucranianos apresados por Rusia y pidió a los "aliados y socios" de Ucrania que tomen "las medidas necesarias para contener" a Rusia, entre nuevas sanciones contra Moscú y la prestación de asistencia militar a Kiev.
"Este asunto será abordado en el Consejo de Seguridad de la ONU a iniciativa de Rusia; estamos hablando de una provocación muy peligrosa que exige una atención y una investigación especiales" dijo hoy Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.
La reunión fue confirmada por la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, en su cuenta de Twitter, quien dijo que la cita fue requerida por las partes en el conflicto, es decir, tanto por Rusia como por Ucrania.
Según el canciller ruso Serguei Lavrov, los barcos militares ucranianos "infringieron aspectos clave del derecho internacional, no sólo del mar... incluido la carta de la ONU, la convención de derecho del mar de 1982... que exigen a todos los países respetar la soberanía de otros países", consignó la agencia EFE.
Lavrov subrayó que "la violación tuvo lugar con métodos muy peligrosos: unas maniobras en un pequeño estrecho; por supuesto, eso podría haber causado amenazas y riesgos para el tránsito normal de buques en esas aguas".
Anoche, cientos de personas se manifestaran frente a la embajada de Rusia en Kiev y el consulado en Lvov donde arrojaron bengalas, pintura y otros objetos. Un coche de la embajada ardió en la capital ucraniana y en Lvov se quemaron neumáticos frente al edificio consular.
La tensión entre Ucrania y Rusia se mantiene inalterable desde que en febrero de 2014 un movimiento popular, apoyado por la Unión Europea y Estados Unidos, se levantó contra el entonces gobierno prorruso de Viktor Yanukovich y, tras semanas de masiva represión, logró derrocarlo.
El gobierno de Yanukovich fue reemplazado por otro pro occidental con una declarada posición anti Moscú.
Poco después, unos milicianos separatistas se levantaron contra el gobierno local de la península ucraniana de Crimea, una región estratégica que comunica el Mar Negro con el Mar de Azov y donde Rusia mantenía desde la época soviética su mayor base naval.
Rápidamente miles de hombres sin insignias pero con evidente disciplina militar desembarcaron en Crimea y apoyaron a los separatistas, que tras un rápido referéndum aprobaron una anexión rusa.
Tanto Ucrania como sus nuevos socios occidentales y la mayoría de la comunidad internacional desconocieron esa anexión y acusaron a Rusia de haber invadido la península.
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