Los riñones de donantes fallecidos con lesión renal aguda (AKI, por sus siglas en inglés) son aptos para trasplante, aseguraron investigadores del hospital universitario norteamericano Johns Hopkins, que lideraron un estudio que demostró que los temores de que esos órganos dañen a los receptores “son infundados”. El estudio incluyó revisiones de los registros médicos de 2.430 riñones trasplantados de 1.298 donantes.
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