Una ciudadana rusa que construyó una poderosa red de contactos republicanos a través del lobby de las armas en Estados Unidos y que llegó al círculo cercano de Donald Trump, admitió ayer haber actuado como una agente extranjera de forma ilegal. Maria Butina, la primera rusa condenada por los casos derivados del Rusiagate, enfrenta hasta seis meses de prisión (AFP)
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