En medio del fin de semana extra largo, la Ciudad amaneció a otro ritmo, con las calles vacías y una temperatura casi otoñal pese a que estamos en pleno Carnaval.
Mientras muchos aprovecharon que lunes y martes no hay actividad para hacerse una escapada, los que se quedaron eligieron descansar un poco más, sin culpa de que hubiera sol pero que el calor no apretara tanto como la semana pasada.
Así, la Ciudad mostró una cara diferente, lejos del ritmo alocado al que parece estar acostumbrada y más amigable.
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