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Dos ex presidiarios, a cargo de los trabajos

Detrás de la restauración del Nacional, una historia de superación

Pasaron diez años presos y al salir se formaron en la Escuela de Oficios. Hoy son expertos en el arte de la madera

Detrás de la restauración del Nacional, una historia de superación

Los responsables de la restauración del nacional junto a jazmín, integrante del colectivo “atrapamuros”

Pasaron más de una década privados de la libertad; conocieron las inclemencias de la vida carcelaria y purgaron sus condenas, pero al mismo tiempo que lo hacían pensaron en la posibilidad de un nuevo comienzo. Para Iván Llanes y Marcelo Magallanes, ese futuro con el que soñaron en las noches de reclusión ya llegó: tras graduarse en la Escuela de Oficios de la UNLP, tienen a su cargo la restauración de la carpintería del emblemático Colegio Nacional.

Convertirse en expertos de la madera no les resultó sencillo; sin embargo, no bajaron los brazos y escribieron con tesón su propia historia superadora en el proyecto que gestiona desde hace ocho años la casa de altos estudios local -a través de su prosecretaría de Políticas Sociales- en articulación con la Fundación Florencio Pérez.

“Cuando entré en la Escuela, no sabía ni siquiera sacar un presupuesto para presentarle al cliente” recuerda Iván, quien en sus años de cárcel supo iniciar también estudios de Derecho: “ahí pude aprender no sólo eso, sino también a pasar medidas de centímetros a pulgadas, a mezclar pinturas hasta dar con el tono indicado, y qué producto ponerle a la madera para que no la ataquen los bichos o las termitas”.

Precisamente, “Termitas” es el nombre de la cooperativa que fundó la dupla, encargada desde mediados de enero de las tareas de puesta en valor de toda la carpintería del emblemático complejo educativo de avenida 1.

Si todo marcha de acuerdo con lo previsto, en dos meses el grupo de trabajadores completará la restauración de los pisos de la antigua biblioteca del colegio, de todas las puertas, ventanas y zócalos del centenario edificio, y de los pizarrones de todas las aulas.

“Acercarme a la Universidad me cambió la vida” reflexiona Marcelo Magallanes, quien tiene 39 años y pasó doce privado de su libertad, a pesar de lo que logró completar el secundario y comenzó a estudiar Sociología: “además de poder iniciar una carrera estando adentro, cuando salí, también pude aprender un oficio con el que ahora me puedo mantener y seguir estudiando. Y por ser alumno universitario tengo la SUBE gratis y puedo ir al Comedor”.

El desafío es llegar a los veinte mil alumnos de oficios en los próximos cinco años

Su colega Iván quien también cursa una carrera de grado en la casa de estudios platense, recuerda que cuando recuperó la libertad, las dificultades para conseguir un empleo y la consiguiente falta de recursos pusieron en jaque su sueño de obtener un título universitario, hasta que en busca de una oportunidad se inscribió e inició los cursos de carpintería de la Escuela de Oficios.

Ese espacio, que comenzó a funcionar en 2011 orientándose a las propuestas educativas de capacitación de toda la comunidad, tiene entre sus aspectos salientes que no se exige como condición a los aspirantes la finalización previa de los estudios primarios o secundarios. Desde que comenzó a recibir estudiantes, cerca de tres mil hombres y mujeres ya se graduaron en sus aulas.

“El contacto con la cooperativa “Termitas” se dio a través del Colectivo Atrapamuros, con quienes venimos trabajando desde hace cuatro años con talleres para los estudiantes donde se aborda la problemática carcelaria” sintetizó la directora del Nacional, Ana García Munitis: “a partir de ese trabajo, y en coordinación con la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), decidimos convocarlos para las tareas de restauración”.

La docente consignó que “la Universidad promueve la igualdad de oportunidades y este colegio debe estar a disposición para todos aquellos que tengan la voluntad de estudiar, trabajar y progresar, así cumpliendo con los pilares fundamentales de la Universidad Pública, gratuita y de calidad”.

El vicepresidente de la UNLP, Fernado Tauber, destacó que “estos jóvenes son un ejemplo emblemático del rol social que cumple nuestra Universidad a través de su Escuela de Oficios. La educación formal alternativa es la herramienta que tenemos para que miles de jóvenes de los sectores más postergados de la sociedad encuentren una oportunidad para ingresar al mundo del trabajo y poder construirse un futuro”.

Los cursos se desarrollan como producto de la articulación entre la Universidad – a través de su prosecretaría de Políticas Sociales-; la Fundación Florencio Pérez y la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata. Incluyen, entre otras temáticas, electricista; herrador de caballos; mecánica del automotor; repostería artesanal; pastelería; gasista; reparación de PC; operario de carpintería; auxiliar en instalaciones domiciliarias de gas; cocinero para restaurante; peón-vareador; mantenimiento de parques y jardines; soldador; cuidador de adultos mayores; auxiliar en instalaciones sanitarias; mantenimiento de edificios; de instalaciones; costura; auxiliar industrial y cerrajería.

 

 

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