El fabricante de dispositivos móviles Huawei muestra estos días como utiliza un smartphone con inteligencia artificial para conducir un vehículo.
Así, transformó un Porsche Panamera en un auto sin conductor que detecta y entiende los estímulos que recibe a su alrededor distinguiendo entre 1.000 objetos diferentes, como un gato, un perro, una pelota o una bicicleta, y que tiene capacidad para aprender y decidir así la mejor acción para cada circunstancia.
Los especialistas tienen en claro que el futuro de la automoción pasa por los coches "cien por cien conectados e inteligentes", por lo que resulta crucial el desarrollo de la tecnología 5G y la Inteligencia Artificial.
La tecnología 5G promete garantizar la rapidez y la fiabilidad de la comunicación y hacer posible la conexión de millones de elementos -de coche a coche y del coche a las infraestructuras- en un entorno de completa seguridad.
Por su parte, la Inteligencia Artificial ayudará a predecir la conducción y así hacer posible, al entrar en el automóvil, que el coche ponga la temperatura al nivel deseado y que suene la música preferida, además de ser capaz de enviar un aviso a la oficina si el tráfico hace imposible llegar a tiempo.
Algunos optimistas sostienen que entre el 65 y el 70 % de los coches tendrán servicios básicos de conectividad en 2020 y que el 5G llegará al vehículo entre 2021 y 2022, aunque tardará unos años en generalizarse por complejidad y precio.
La mayoría de los fabricantes quieren ya el 5G, y lo quieren ya en producción para 2021 y 2022, aunque todavía no haya ni arrancado esta tecnología.
“Todo el mundo quiere tener un coche conectado. Ya no es posible el paso atrás", parece ser el lema del siglo XXI.
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