Maxi, el chico de los sánguches de salame que se viralizó gracias a una foto que lo muestra triste cuando la policía de la Ciudad de Buenos Aires le decomisa su mercadería en el barrio de Once, está viviendo un presente increíble.
Después de haberle secuestrado la comida porque el joven no contaba con permiso ni con controles bromatológicos, la gente comenzó a ofrecerle reiteradas muestras de solidaridad que lo llevaron, ayer, a protagonizar un momento que nunca hubiera imaginado.
Maxi fue invitado por Jorge Rial a “Intrusos” con su canasta repleta de sánguches y consiguió venderlos todos. El muchacho aprovechó para pedir un trabajo más formal, ya que hace diez años que se dedica a la venta callejera.
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