Cantautora, trovadora, creadora de canciones que son como epígrafes sensibles de postales cotidianas, con un pie en el universo indie y otro en la tradición del folk-pop apto para todo público, Loli Molina llega a La Plata para revelar sus visiones más recientes.
Esta noche, desde las 21,30, el Galpón de Equipajes y Encomiendas del Ferrocarril Provincial al Meridiano V (18 y 71, hogar del colectivo cultural La Grieta) albergará a Molina y el pianista Manuel Ochoa, quienes serán precedidos por el platense Lucas Finocchi.
Nacida hace 31 años en la capital federal, radicada hace dos en México, Loli está embarcada en una gira nacional que incluirá Tucumán, Buenos Aires y Neuquén, presentando el repertorio de Rubí (2015), primera entrega autogestionada (salió por el sello mexicano-estadounidense Ropeadope Sur) de una discografía que cuenta con dos capítulos previos, de la mano de la filial argentina de la escudería multinacional Sony Music.
En el día de su lanzamiento, “Rubí” fue número uno en ventas en iTunes Argentina y por ese trabajo fue nominada a los premios Gardel.
Compañera precoz de estudios de grabación de referentes regionales como Kevin Johansen, Fito Páez y Fernando Cabrera, entre otros, en 2014 participó como guitarrista y corista invitada del grupo mexicano Kinky en la grabación de su MTV Unplugged; ese trabajo recibió una nominación al Grammy Latino, que se tradujo en una gira por todo el país azteca, abriendo los shows con sus propias canciones.
El año pasado, giró por Argentina y Uruguay con el brasileño Chico César, y participó en el homenaje sinfónico a Violeta Parra realizado en el teatro Colón porteño. Para lo que resta de 2018, prevé presentar dos nuevos discos, y girar tanto con sus composiciones como con standards jazzeros, por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.
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