Docente, directora, maestra cariñosa, comprensiva, que dejó incontables enseñanzas escolares y marcó el rumbo de numerosas generaciones a través de sus creativas, rigurosas y recordadas clases en el emblemático colegio Normal 1. A los 92 años falleció Nelva Latorre Lelong y hubo sucesivas muestras de cariño, pesar y reconocimiento a su labor en diferentes ámbitos de la Región.
Había nacido el 26 de diciembre de 1925, en La Plata. Hija de Edgar Latorre Lelong -ingeniero- y María del Rosario Morón, creció en un hogar que compartió con su hermano Horacio, quienes vivieron juntos la importante transferencia de conocimientos, enseñanzas y valores que les brindaron en el hogar paterno.
Estudió el primario y la secundaria en el Normal 1. También realizó los estudios de magisterio, que finalmente aplicó en el histórico edificio de 51 entre 14 y 15.
Allí fue docente de jardín de infantes y primaria y con el correr de los años se transformó en directora del turno mañana del nivel inicial.
Sus clases fueron tan recordadas que se armó un grupo de amigos de primer grado que siempre la invitó a participar de las reuniones, en agradecimiento a cómo les enseñó leer y escribir.
Equilibrada para dar el cariño necesario para sus alumnos, nunca perdió su horizonte que fue enseñar a los chicos con clases muy preparadas, en las que se notaba su dedicación a los estudiantes que tenía a su cargo.
Distintas generaciones la recordaron por siempre y cuando la veían tras haberse cumplido varias décadas del egreso, los alumnos la saludaban con afecto si la encontraban en algún paseo por las calles de la Ciudad.
Se casó con Mario Alberto Cédola, con quien tuvo tres hijos -Mónica, Mario Marcelo y María del Rosario-, dos nietos y dos bisnietos, con quienes disfrutó y colaboró con su crianza.
Una vez jubilada, “Piqueca” -tal como la llamaban sus familiares, amigos y colegas- se dedicó al teatro vocacional, actividad con la que disfrutó enormemente.
En 2008 fue distinguida por el Concejo Deliberante de La Plata como “Mujer destacada platense”, por su invalorable labor en el ámbito de los derechos humanos.
Su personalidad la llevó a transformarse en “una gran madre universal” para mucha gente que recibió de “Piqueca”, una gama de buenos valores y excelentes momentos compartidos.
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