Un día como ayer pero hace 200 años, el 5 de abril de 1818, a 10 kilómetros de Santiago de Chile, se llevó a cabo la batalla de Maipú. Para muchos, la más decisiva de la guerra de la independencia hispanoamericana.
“Quebró para siempre el nervio militar del ejército español en América y llevó el desánimo a todos los que sostenían la causa del Rey, desde México hasta Perú”, escribió Bartolomé Mitre en su Historia de San Martín.
El enfrentamiento duró seis horas: entre las 12 del mediodía y las 6 de la tarde. Fue una lucha encarnizada y sangrienta entre las tropas patriotas, comandadas por el general San Martín y las realistas, lideradas por el general Mariano Osorio.
En el campo de batalla quedaron casi 4 mil cuerpos, entre muertos y heridos de los dos contendientes. Una verdadera carnicería.
Comparemos Maipú con otras dos grandes batallas libradas por fuerzas patriotas en Sudamérica. El 7 de agosto de 1819, la batalla de Boyacá, donde Simón Bolívar logró la independencia de lo que hoy son Venezuela y Colombia, que tuvo como saldo 350 bajas entre muertos y heridos de ambos bandos. Y Ayacucho, que definió el destino de la independencia americana, el 9 de diciembre de 1824, donde hubo casi 3.200 bajas, entre muertos y heridos.
Mitre volvió a afirmar: “fue la primera batalla americana, histórica y científicamente considerada”.
“El abrazo de Maipú”, cuadro que muestra a Bernardo O´Higgins y a San Martín conmemorando la victoria, fue pintado en 1904 por el chileno Pedro Suberecaseaux.
Inmortalizó para siempre este momento glorioso de la historia de nuestro continente.
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